El consorcio vasco toma el control de Ayesa Digital. La adquisición se ha cerrado en la cifra adelantada de 480 millones de euros, una cuantía que subraya la importancia estratégica que los compradores otorgan a la compra. Esta operación marca el inicio de una fase en la que la estabilidad accionarial y la ambición tecnológica serán determinantes, según han detallado los compradores al firmarse ante notario la compraventa.

Con el cierre, el fondo A&M Capital Europe y la familia Manzanares dejan de ser accionistas y la compañía radicará en Donostia.

El consorcio formado por Indar Kartera –vehículo inversor de Kutxabank–, la Fundación BBK, el Gobierno vasco a través de Finkatuz, Vital Fundazioa y Teknei completó la compra tras recibir todas las autorizaciones exigidas. Las entidades destacan que su entrada permitirá reforzar la proyección europea de la compañía en un mercado donde la demanda de soluciones avanzadas crece con rapidez.

La hoja de ruta planteada por los nuevos socios tiene un eje claro: elevar la posición de Ayesa Digital entre los grandes proveedores de servicios tecnológicos gracias a un plan estratégico sustentado en la expansión de capacidades. Las áreas señaladas como prioritarias abarcan la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la automatización de procesos, la gestión de datos y la computación cuántica, todas consideradas esenciales para la competitividad empresarial.

Las entidades aseguran que esta estructura accionarial aportará un marco sólido para ampliar la cartera de soluciones, mejorar la calidad operativa y profundizar en las relaciones con empresas e instituciones. También apuntan que el nuevo escenario facilitará la consolidación de un modelo que dé continuidad a la cultura histórica de la compañía, basada en la cercanía con los clientes y en la ejecución rigurosa de proyectos.

La empresa cuenta con más de 11.000 profesionales y una red internacional asentada. Este volumen, según el consorcio, permitirá atraer talento cualificado, generar oportunidades en distintas áreas tecnológicas y reforzar el impacto de la firma en su ecosistema operativo, especialmente en regiones donde la actividad digital crece con intensidad.

La ampliación del talento y el impulso al ecosistema tecnológico

Los nuevos socios destacan que el fortalecimiento del talento será uno de los pilares de esta etapa. Su objetivo consiste en incrementar la capacidad de captación de especialistas y desarrollar perfiles de alta cualificación que permitan ejecutar proyectos de mayor complejidad técnica. Las entidades señalan que esta ampliación será clave para consolidar la posición de la compañía en el ámbito de las soluciones avanzadas.

Este movimiento tiene repercusiones sobre territorios que avanzan hacia modelos productivos más vinculados a la digitalización. En Andalucía, donde la demanda de servicios tecnológicos experimenta un crecimiento sostenido, la evolución de grandes proveedores aumenta la actividad de empresas que forman parte del tejido innovador y estimula la incorporación de profesionales especializados. El impacto es indirecto, pero forma parte de la dinámica que acompaña a sectores en expansión.

Las entidades implicadas aseguran que mantendrán el compromiso con los principales mercados donde trabaja la compañía. Esta continuidad, unida a la estabilidad accionarial, permitirá preservar la calidad del servicio y ampliar la cartera de proyectos a medio plazo. Insisten en que la empresa mantendrá su cultura de cercanía con los clientes y su enfoque en la prestación de servicios con alto contenido tecnológico.

De acuerdo con el consorcio, la estructura actual proporciona un margen que facilita desarrollar nuevas capacidades, profundizar en líneas estratégicas y desplegar soluciones que respondan a las exigencias de un mercado internacional cada vez más competitivo. El aprovechamiento de la escala aparece como una de las ventajas que los socios consideran decisiva para afrontar los próximos ciclos de crecimiento.

Renovación en el liderazgo y continuidad operativa

El consorcio ha decidido reforzar la dirección de la compañía con el nombramiento de Iñigo Ucín como presidente no ejecutivo. Su trayectoria en organizaciones industriales y su experiencia en procesos de transformación figuran entre los motivos que justifican esta elección. Ucín declara: “El de Ayesa Digital es un proyecto ilusionante y el momento es el adecuado. Vienen cambios y nuevas tecnologías y hay que posicionarse rápido. En este contexto, el papel de Ayesa Digital puede ser fundamental”.

La dirección ejecutiva, hasta ahora en manos de José Luis Manzanares Abásolo, recaerá en Manuel Baraza, hasta ahora director de operaciones. Su designación se interpreta como un elemento de continuidad que permitirá impulsar el plan estratégico y sostener la evolución tecnológica en marcha. Baraza afirma: “Crecer es la única forma de competir en un mercado tan exigente y estratégico. La operación representa el inicio de una nueva etapa que consolidará a Ayesa Digital como un gran líder”. Sus palabras refuerzan la idea de que la estabilidad accionarial será una herramienta esencial para profundizar en las líneas de crecimiento previstas.

Ambos directivos serán ratificados en el consejo previsto para mediados de abril. La formalización de estos nombramientos simboliza el comienzo pleno de la nueva etapa y consolida un liderazgo que combina experiencia, visión tecnológica y capacidad para dirigir un proyecto con ambición internacional.

Con esta operación, la compañía se sitúa en un punto de inflexión en el sector europeo de servicios digitales avanzados. La escala, la especialización y la solidez financiera se convierten en los pilares de una estrategia que aspira a reforzar la influencia de la empresa en sus mercados de referencia. En un contexto donde la digitalización continúa expandiéndose, especialmente en territorios como Andalucía, la firma afronta un ciclo en el que su capacidad para anticipar cambios y ejecutar proyectos de alto valor será determinante.