«Yo sabía que me iba a gustar, pero casi que me gustó demasiado«. Daniel Compais Abad (Alcañiz, 1996) recuerda así, entre risas, el momento en el que decidió probar el ciclismo. Fue en 2021, a raíz de la pandemia, cuando consideró que era hora de pasar a la acción y de subirse a la bicicleta «en serio». Como deporte, el fútbol había copado sus días, pero el ciclismo le había gustado «de toda la vida» aunque siempre a través del televisor en sesiones de visionado comentandas con su padre.

Daniel Compais en su reto de unir las capitales de Huesca, Zaragoza y Teruel en bici. / Archivo personalDaniel Compais en su reto de unir las capitales de Huesca, Zaragoza y Teruel en bici. / Archivo personal

Desde 2021 va entrenando «a su manera», pero el último año ya lo ha ido haciendo con un entrenador. Su pretensión no es competir, porque para eso «hay que tener algo más y no ser un aficionado», sino que lo suyo es marcarse retos personales y hacer «locuras de estas». La última fue unir las tres capitales de provincia aragonesas y lo consiguió el pasado fin de semana del 22 de marzo. A las 3.30 ya del domingo, partió desde la catedral de Huesca rumbo a Zaragoza, donde se tomó la foto en la plaza del Pilar ante la basílica a las 6.30 antes de emprender la marcha a Teruel. Si el primer tramo lo hizo por la carretera paralela a la autovía de una manera directa, en este tramo se entretuvo más y por razones de peso.

Daniel Compais en su reto de unir las capitales de Huesca, Zaragoza y Teruel en bici. / Archivo personalDaniel Compais en su reto de unir las capitales de Huesca, Zaragoza y Teruel en bici. / Archivo personal

Daniel tomó la carretera vieja de Valencia y se desvió a diferentes enclaves importantes para él. Paró en Paniza, donde se reencontró con amigos de su etapa trabajando en la bodega de la localidad; entró a Daroca, pasó por Calamocha y por Ojos Negros, el pueblo de su familia. También se desvió a Peracense y subió al castillo. El final de etapa fue laplaza del Torico en Teruel ya por la tarde a las 17.30. «Me hubiera gustado terminar o incluir Alcañiz, pero se me iba mucho de tiempo. Me había planificado bien las horas y los tramos y no me encajaba, así que, para la próxima», sonríe. Por este mismo ajuste de tiempos no se planteó cruzar Aragón de norte a sur por completo, algo que le hubiera obligado a ir a la frontera con Francia y tirar hasta la línea manchega. «Me hacía ilusión cruzar Aragón, pero al final opté por unir las tres capitales de provincia y estoy muy contento. El reto era ese y no hacerlo en más o menos tiempo, por eso hice las paradas que pensé que encajaban bien y que no me hacían desviarme mucho», explica.

A tomar café en Fuendetodos, en bici; a Alcañiz, en bici…

Se conoce perfectamente la carretera de Alcañiz a Zaragoza. Reside en la ciudad pero las visitas a su pueblo son constantes, y muchas veces en bicicleta. De hecho, la última vez que estuvo hizo el trayecto así. «Me fui de Zaragoza a Fuendetodos a tomar un café y seguí a Alcañiz«, apunta. Siempre cuenta con el apoyo de su familia, que esta vez acudió con un coche de apoyo con avituallamiento o por si precisaba quitarse o ponerse ropa. Cuando hace sus incursiones más de diario, es su mujer la que luego acude con el coche para regresar. «No les coge de sorpresa esto, al revés, a veces tienen la esperanza de que con alguno de los retos esto se me pase, pero cuanto más se complica más me motiva», apunta.

Ya ha hecho Alcañiz-Barcelona; así como Barcelona-Principado de Andorra. Con otro compañero quiso unir Barcelona con Aliaga pero una tromba importante de agua les obligó a parar en Alcorisa. También ha viajado para hacer cicloturistas en Italia, Francia o Bélgica. Sigue buscando retos, y uno que se plantea es unir el norte con el sur en los mil kilómetros de Zaragoza a Sevilla a completar en menos de cuatro días. «Es algo organizado, igual que una carrera. En este mundillo para cada loco hay un tema», bromea. De momento, esto lo está tanteando, es una de muchas opciones que tiene ya en la cabeza.