Durante décadas, el apellido Travolta ha sido sinónimo de éxito en Hollywood, pero lo cierto es que ese brillo no se reparte por igual. Mientras uno de los hermanos (John, el menor) se convertía en un icono global gracias a títulos como Grease o Pulp Fiction, el otro fue picando canteras hasta que, finalmente, se alejó de los focos, aunque no necesariamente del cine.
Hablamos de Joey Travolta, un nombre que quizá no suene de primeras —aunque el apellido da pistas claras—, pero cuya trayectoria ilustra a la perfección lo que significa crecer (y trabajar) a la sombra de un fenómeno mediático.
Nació en 1950, cuatro años antes que John y, a diferencia de este, que despuntó como estrella juvenil en televisión y saltó a la fama mundial en los 70, Joey tuvo una carrera como actor mucho más modesta y ligada, sobre todo, a producciones de bajo presupuesto.
Sin embargo, incluso en sus primeros pasos, la comparación con su hermano era inevitable. A partir de los 70, mientras John encadenaba éxitos de taquilla y nominaciones al Oscar, Joey flirteaba con el cine independiente y con el mundo de la música, en el que finalmente tampoco desarrolló una carrera.
A partir de los años 90, tal vez nunca sabremos si por convicción o por necesidad, el mayor de los Travolta le dio un giro a su trayectoria.
Giró por completo hacia el cine independiente, pero esta vez en el papel de productor y director y, finalmente, fundó Inclusion Films, su propia productora de cine, dirigida a proyectos educativos enfocados en personas con autismo y otras neurodivergencias y diversidades funcionales.
A través de su productora, Travolta impulsó talleres y programas de formación en los que el audiovisual se convierte, según su sello, en una «herramienta de expresión e inclusión». Una de las últimas películas de su proyecto, Carol of the Bells (disponible en Prime Video), es una pequeña joya de la crítica que presume de que el 70% del equipo de producción estaba formado por personas con algún tipo de discapacidad.
Mientras John sigue ocupando titulares y alfombras rojas, Joey continúa participando en festivales, talleres y proyectos educativos por todo Estados Unidos, y se ha convertido en un referente en el cine inclusivo por ese enfoque integrador que va más allá del entretenimiento.