
“La Visión 2040 para la Pesca y la Acuicultura de la Comisión Europea es una iniciativa oportuna y esencial para revertir décadas de estancamiento en la acuicultura europea, no obstante, fracasará si no se abordan las verdaderas causas que subrayen tras el declive del sector”. Así lo indica la Federación Europea de Productores de Acuicultura (FEAP) en su posición oficial a esta iniciativa de la Comisión que pretende establecer el marco político general para una pesca y acuicultura competitivas, resilientes y sostenibles en línea con el Pacto Europeo de los Océanos.
Teniendo esto muy presente, la FEAP considera que la Visión 20240 debe incluir, por tanto, y necesariamente, cinco elementos clave; a saber, una definición clara de la situación que se espera y desea en el futuro, un objetivo vinculante de producción acuícola europea de peces para 2040, un análisis riguroso de los desafíos fundamentales, principios para la coordinación interadministrativa y una hoja de ruta de implementación de políticas de alto nivel con indicadores de desempeño.
Tras 25 años de estancamiento y con la acuicultura europea en una situación crítica “la Visión 2040 es la última oportunidad real para poder configurar un sector competitivo, sostenible y estratégicamente relevante”, afirma Javier Ojeda, secretario general de la FEAP, quien hace hincapié en que “esto no puede ser otro ejercicio vacío”. “Si la Comisión presenta un documento tibio que ignora los obstáculos reales, solo se conseguirá agravar la parálisis. Necesitamos audacia, no retórica”, añade.
FEAP enfatiza también en su posición, y como viene advirtiendo de forma reiterada, que las persistentes dificultades del sector no se deben a retrasos administrativos puntuales, sino a un marco jurídico de la UE inadecuado y excesivamente pesado y gravoso, especialmente en el ámbito medioambiental, “que genera graves restricciones de espacio, impide el acceso a nuevos emplazamientos para el cultivo y hace prácticamente imposible una gobernanza eficaz a nivel nacional y regional”.
Para la FEAP, y hasta ahora, la Comisión Europea ha diagnosticado erróneamente el problema, tratando los largos procedimientos y la burocracia como causas en lugar de síntomas. La organización solicita, en esta línea, análisis exhaustivos e independientes en todos los Estados miembro para examinar tanto las iniciativas de acuicultura exitosas como las fallidas.
“Los esfuerzos actuales de simplificación legislativa son bienvenidos, pero no serán suficientes”, asegura Javier Ojeda, quien recuerda que las competencias en acuicultura residen en los ámbitos nacional y regional; y que estas autoridades se ven abrumadas por la proliferación de normativas comunitarias, que a menudo se ve agravada por la excesiva burocracia y una aplicación desproporcionada del principio de precaución. “Lo que necesitamos a nivel de la UE es moderación: la nueva normativa debe limitarse a lo estrictamente necesario, especialmente dadas las realidades geoestratégicas actuales”, apunta.
FEAP se reitera también en su antigua petición de una Política Común de Acuicultura de la UE específica, que la saque de esa posición indefinida entre la pesca y la agricultura y con una gobernanza fragmentada entre las aguas marinas y continentales. En particular, FEAP expresa su preocupación por el hecho de que la acuicultura de agua dulce siga siendo ignorada en iniciativas emblemáticas como el Pacto Europeo de los Océnos, e insta a la Visión 2040 a reconocer “explícitamente” su valor y potencial de desarrollo.

Considera además FEAP, y como parte fundamental, que para cumplir con sus objetivos, la Visión 2040 tiene que estar respaldada por un mecanismo de financiación estructural predecible, escalado adecuadamente y específico para el sector dentro del próximo Marco Financiero Plurianual y basado en el actual Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA). “Un presupuesto sólido y específico será fundamental para garantizar que el sector pueda alcanzar de forma realista los objetivos fijados para 2040”, sostiene.
La organización subraya, asimismo, que el camino hacia la autosuficiencia alimentaria acuática europea reside en la intensificación sostenible de la producción “maximizando el rendimiento por unidad de recurso y manteniendo una de las huellas de carbono más bajas entre los sistemas alimentarios”. E insta a la Comisión a reconocer formalmente la acuicultura como una cuestión de autonomía estratégica, esencial para reducir la dependencia de las importaciones de terceros países, que actualmente asciende al 70 %, “lo que pone de manifiesto la urgencia de fortalecer la capacidad de producción nacional y reducir las dependencias estratégicas”.
«La Visión 2040 debe establecer un objetivo claro de producción de peces, garantizar la coherencia de las políticas en todas las iniciativas de la UE -incluidos marcos más amplios como Alimentación 2030 y la transición de los sistemas alimentarios de la UE,- y comprometerse con un enfoque orientado al mercado y respaldado por una financiación estable. Pero más allá de la simplificación, lo que necesitamos en última instancia es un cambio fundamental: un marco político coherente y específico que permita a la acuicultura europea competir y prosperar a nivel mundial”, concluye el secretario general de la FEAP.
En su respuesta oficial a la Comisión, FEAP se muestra dispuesta a colaborar con las instituciones de la UE y los Estados miembros para garantizar que la Visión 2024 genere resultados concretos “en lugar de otra estrategia que acabe por no cumplirse”.