A caballo entre el emblemático mountain bike (bicicleta de montaña) y la tradicional carretera, una nueva modalidad, que no lo es tanto, se ha colado en muchos garajes y domicilios de los locos del ciclismo en Mallorca. Con el cuadro y el diseño de las típicas de carretera, pero con la salvedad de ser monoplato, con unos desarrollos preparados para trepar rampas terribles y ruedas más anchas y con tacos. Esa descripción así por encime define a las bicicletas de gravel, cuyo auge en ventas ha hecho que los grandes (y no tan grandes) fabricantes se hayan subido a la moda, siendo cada vez más relevante su presencia en los catálogos y exposiciones de las tiendas.

Aunque rodar sobre pistas de tierra forma parte de la historia -y la leyenda- del ciclismo y de carreras como el Tour, La Vuelta o el Giro, que recientemente han incorporado tramos o etapas como kilometraje importante rodando sobre grava (sterrato), pruebas como la Strade Bianche italiana o la Clásica de Jaén en España han crecido a la par que el gravel, que cada vez reúne los fines de semana a aficionados y practicantes, de forma especial en otoño e invierno, para rodar entre viñas, campos o zonas de campo y bosque, huyendo del tráfico por carretera y buscando nuevas rutas y sensaciones a la par que de dan pedales.

Tal es el crecimiento del gravel que tiene ya su propio Mundial. E incluso Mallorca puede presumir de un clásico del pelotón que ha lucido los colores del arcoíris en las categorías Máster: Joan Horrach. Muchos profesionales de primer nivel han apostado por esta especialidad como complemento fuera de temporada, como lo puede ser el hermano ciclocross. Mathieu van der Poel o el carismático Alejandro Valverde son dos ejemplos de ello, o mirando hacia casa, una leyenda como Marga Fullana, a la que se pudo ver días atrás en uno de los eventos más consolidados entre el pelotón local, las Mallorca Gravel Series, con epicentro en Lloret, una de las ‘mecas’ del gravel en la Isla.


Dos ciclistas, rodando por el Pla de Mallorca en las Gravel Series de Lloret.
Calendario

Porque, paralelamente a la gran cantidad de practicantes, muchos de ellos también extranjeros, los locales y tiendas se han especializado en este segmento de mercado y cliente, de la misma manera que se ha creado un calendario de diferentes pruebas que buscan y ofrecen senderos y recorridos únicos por zonas del Pla de Mallorca o el Llevant, donde hay rincones de gran espectacularidad visual en los que naturaleza y el deporte se dan la mano gracias a esta especialidad en auge. Así lo pudieron comprobar, bajo la lluvia pero con una ilusión a prueba de chubascos, los valientes que acabaron los diferentes recorridos propuestos en la Mallorca Gravel Series de primavera, con salida y llegada en Sa Comuna de Lloret y que se convirtió en toda una experiencia y una prueba de fuerza, con lluvia, viento, barro y frío como obstáculos añadidos a la ruta en sí, haciendo más épica una jornada de gravel en estado puro. En unas semanas, a mediados de mayo, Sant Llorenç acogerá otra prueba, la Isla Gravel, que da continuidad a una serie de salidas de carácter social.

Compartir las salidas y rutas por diferentes plataformas o a través de los sistemas de navegación ha ayudado a elevar la práctica del gravel, que lleva consigo un espíritu aventurero que queda plasmado en la cantidad de roscas que las bicicletas ofrecen en el cuadro con el fin de dar cabida a bolsas, alforjas o elementos que acompañen en salidas de largo trazado.

A excepción del verano, el resto del año ofrece un calendario de pruebas que son de carácter social, alejadas de la competición por la esencia que mueve a los practicantes del gravel, que hacen de sus salidas experiencias por espacios para muchos desconocidos y que permiten poner en valor rutas, senderos y caminos de tierra y grava, o también de piedra y barro en función del día y el recorrido, y que forman parte del paisaje de una Mallorca que el gravel permite descubrir a fondo.