Luces y sombras a través de tabiques abiertos, celosías y piedra de Campaspero en esta vivienda en San Sebastián, reformada por el estudio Ortega Diago
“No hay luz sin sombra, y es ese límite y esa transición la que convierte los volúmenes que se incorporan al espacio en interesantes para nosotros”, comentan los arquitectos del estudio Ortega Diago, autores de la reforma de esta vivienda ubicada en un edificio de finales del siglo XIX en San Sebastián. La referencia para ellos es clara: “Como dijo Le Corbusier, la arquitectura es el juego correcto, sabio y magnífico de los volúmenes bajo la luz”. Bajo estas premisas, el estudio fundado por Gonzalo Sánchez Ortega y Armando Diago ha proyectado Casa Kendo, una vivienda en la que la serenidad y el silencio quedan definidos por cómo la luz natural se proyecta en el interior en las diferentes horas del día.
La luz natural inunda esta vivienda dando forma a los volúmenes.
© Mariluz Vidal
El pasillo, al fondo, se convierte en una estancia más.
© Mariluz VidalUn recorrido fluido y el pasillo como columna vertebral
La nueva distribución de la vivienda replantea el papel tradicional del pasillo, habitualmente relegado a ser zona de paso. En Casa Kendo, el pasillo abandona su papel secundario para convertirse en protagonista; se ensancha, se acerca, y participa en las diferentes estancias como un espacio igual de esencial. “A veces, incluir pasillos resulta inevitable, y por lo general arrastran cierta fama injusta”, comentan desde el estudio. “Pero a nosotros nos gustan los pasillos, y en nuestro trabajo insistimos bastante en ellos”.
Entienden así el pasillo como una pieza más de la casa, con su carácter y su identidad y, por lo tanto, capaz de generar una experiencia. “Existe una prisa por llegar a nuestro destino, como si el trayecto fuese una molestia inevitable. Y, sin embargo, pocas piezas dicen tanto de la calidad de un espacio como la manera en la que recorremos sus metros intermedios. Incluso hay proyectos que se justifican a través de ellos y adquieren una belleza propia”, comentan los arquitectos. “En este caso no solo no hemos querido evitarlo, sino que hemos querido hacer de él un lugar especial de la casa. Debussy decía ‘la música es el espacio entre las notas’, y de un modo parecido vemos mucha arquitectura en los espacios que unen otros espacios principales de la casa”.