La corriente del Golfo se está desplazando hacia el norte y, si sigue así, puede ser la voz de alarma antes de un inminente colapso de la corriente atlántica, y un desastre climático

Imagina una cinta transportadora gigantesca, como las del aeropuerto, pero hecha de agua salada. En el Atlántico funciona así: el agua cálida sube a la superficie desde el trópico, pierde calor al acercarse a Groenlandia, se vuelve más densa y se hunde, y luego regresa hacia el sur por las profundidades.

A ese circuito se le llama AMOC, siglas en inglés de Atlantic Meridional Overturning Circulation (Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico), y es una de las razones por las que Europa vive inviernos más suaves de lo que le correspondería por latitud. El problema es que esa cinta depende de un detalle: la sal disuelta. Como ya sabes si eres cocinillas, a mayor temperatura, más sal puede disolverse en el agua. El agua con sal hace que pese más y se hunda en el océano.

Ahora mete en la ecuación el deshielo producido por el cambio climático y el calentamiento global. El hielo de Groenlandia se está fundiendo. Cuando Groenlandia suelta así agua dulce al océano, esa “dilución” vuelve la superficie menos salada, menos densa, y por tanto tarda más en hundirse. Si se hace más lenta la parte de la cinta transportadora en ese punto, la máquina entera pierde fuerza. Los científicos llevan años discutiendo cuánto se está debilitando esa corriente de arriba a abajo, de norte a sur, y qué señales serían fiables para detectarlo. El nuevo estudio no dice cuándo ocurrirá, pero sí lo que ocurrirá antes del colapso.

El colapso de la corriente atlántica avisará con un desplazamiento hacia el norte

René van Westen y Henk Dijkstra, de la Universidad de Utrecht, han ido a buscar una pista en un lugar que sí podemos vigilar desde el espacio. La AMOC profunda es difícil de observar de forma continua, porque los registros directos con instrumentos anclados en el fondo del océano arrancan en 2004. Esto da una ventana de tiempo muy corta para separar una tendencia real de los vaivenes naturales. En cambio, la posición de la corriente del Golfo se ve en las imágenes de satélite como si fuera una cicatriz térmica.

El nuevo estudio no dice cuándo ocurrirá, pero sí lo que ocurrirá antes del colapso.

La corriente del Golfo es una parte del sistema de la corriente Atlántica. Es una corriente superficial rápida que sale del golfo de México, bordea la costa este de Estados Unidos y luego se abre hacia el Atlántico cerca de Carolina del Norte. En el modelo matemático, cuando la AMOC se debilita, corriente del Golfo no se detiene, pero cambia de carril. Empieza a tocar la costa más al norte antes de girar mar adentro, como si una mano invisible la empujara.

La mano invisible tiene nombre y está por debajo. Se llama Deep Western Boundary Current (corriente profunda del borde occidental) y es un flujo frío y salado que corre hacia el sur pegado al fondo marino frente a Norteamérica. En condiciones normales, esa corriente profunda ejerce un “tirón” hacia el sur sobre la trayectoria de la corriente del Golfo. Cuando la AMOC pierde músculo, ese tirón se afloja, y la corriente del Golfo se permite subir hacia el norte. Al revés también sirve: cuando la corriente del Golfo se mueve hacia el norte, es que la AMOC está debilitándose.

Corrientes superficiales en alta resolución

Los investigadores usaron un modelo oceánico con mucha más resolución de lo habitual, con celdas de unos 10 km en lugar de 100 km, para captar mejor los remolinos y la forma real de la corriente del Golfo . En la simulación, el colapso se produce en dos fases. Primero, un desplazamiento lento y continuo hacia el norte durante siglos de simulación de la corriente del Golfo. Después, un salto de más de 200 km hacia el norte en solo dos años, y aproximadamente 25 años más tarde, el colapso de la AMOC.

Los autores no dicen que el Atlántico vaya a colapsar en 400 años, porque el experimento es idealizado y, en realidad, no sabemos cuánto se ha desplazado ya la corriente del Golfo. Pero nos avisan de que un cambio súbito y anómalo en la ruta de la corriente del Golfo podría funcionar como una alarma tardía de que el sistema se acerca a un punto de inflexión y la AMOC va a colapsar.

¿Y por qué debería importarle esto a alguien en España? Porque un vuelco fuerte de la AMOC reorganiza el reparto de calor del planeta. Algunos modelos sugieren que Europa podría enfriarse incluso en un mundo que se calienta, con inviernos más extremos y volátiles, -20 grados en Londres, nieves en España,  y con impactos en agricultura, infraestructuras y demanda energética. Al otro lado del Atlántico, el propio desplazamiento de la corriente del Golfo también se relaciona con cambios en ecosistemas marinos y con el aumento del nivel del mar a lo largo de la costa este de Estados Unidos.

Lo más desconcertante es que, según el artículo, la primera parte de la señal ya se ve en datos reales. Los satélites indican un desplazamiento hacia el norte de unos 50 km en las últimas tres décadas, un guiño que encaja con la fase gradual del modelo. Si algún día la corriente “saltara” de golpe, los satélites lo verían, y el océano nos estaría dando la voz de aviso.

REFERENCIA

Abrupt Gulf Stream path changes are a precursor to a collapse of the Atlantic Meridional Overturning Circulation

Imagen: Esta visualización muestra la corriente del Golfo, que se extiende desde el Golfo de México hasta Europa Occidental. Las corrientes oceánicas se muestran aquí coloreadas según los datos de temperatura de la superficie del mar. Crédito: NASA.