La subida del precio de los carburantes enmarcada en el contexto de la guerra en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz … ha llevado a miles de conductores franceses a cruzar la frontera para ahorrar hasta cuarenta céntimos por litro de gasolina o diésel a la hora de llenar el depósito de sus coches.
Una notable diferencia con respecto al precio de venta en Francia, que se mueve ya en torno a los 2,20 euros e incluso supera los 2,30 en algunas estaciones, que ha convertido a Figueras o La Junquera en epicentros de un incesante trasiego de vehículos con matrícula francesa y que ya se deja sentir también en otros municipios fronterizos como Irun.
Así lo aseguran algunos vecinos del municipio guipuzcoano, que en estos últimos días han denunciado públicamente cómo se ha visto multiplicado el número de conductores franceses que cruzan a Gipuzkoa para repostar carburante provocando consigo largas colas en las estaciones de servicio.
«Colas kilométricas a causa de francesas que vienen a nuestras gasolineras y llenan no solo el coche sino cuatro bidones», ha denunciado en las últimas horas un irundarra, junto a una fotografía en la que se observa a un coche con varios bidones de gasolina en el interior del vehículo.
Un fenómeno que puede ir a más
La explicación de esta brecha no se encuentra únicamente en el encarecimiento global del crudo por la crisis geopolítica, sino también en las decisiones adoptadas a nivel nacional. Mientras el Ejecutivo de Pedro Sánchez activó a finales de marzo un plan anticrisis de 5.000 millones de euros que incluye una notable reducción del IVA aplicado a los carburantes, las autoridades francesas han optado por una estrategia de ayudas selectivas a sectores concretos como transportistas, agricultores o pescadores sin intervenir de forma directa en la fiscalidad del combustible.
Una estrategia que ha ampliado la diferencia de precios entre los conductores del país vecino y que ha incentivado el ya denominado como «turismo de carburante».
En el caso de Cataluña, el fenómeno se percibe ya con claridad en las estaciones de servicio locales que registran cifras récord de actividad. Algunas, como las de la cadena Tramuntana, han incrementado sus ventas hasta en un 40% en los últimos días. La afluencia es tal que no son raros los episodios de desabastecimiento puntua con depósitos que se vacían en cuestión de horas y dificultades logísticas para reponer el suministro con la rapidez necesaria, lo que conlleva también consigo el enfado de algunos clientes habituales por los largos tiempos de espera.