«Me voy satisfecho». Así lo resumió Jaume Ponsarnau. «El paso es recuperar jugadores, sumarles a la causa», explicó de inicio, poniendo el foco en … una plantilla que vuelve a completarse en el tramo decisivo del curso, con el esperado regreso de Harald Frey a las pistas. Porque para el técnico, más allá del resultado, lo importante es que el equipo crece desde la estructura.

«Hemos estado sólidos en ataque y defendiendo sus contraataques. Es muy difícil defender a Unicaja», subrayó, consciente del nivel del rival. El conjunto bilbaíno no solo compitió, sino que dominó durante prácticamente todo el encuentro. «Hemos ido aprendiendo a lo largo del partido y hemos tenido la iniciativa de las sensaciones», añadió, en una reflexión que apunta a la madurez competitiva del grupo.

El único pero llegó en los minutos finales. «Hemos perdido el ‘average’ porque no hemos estado finos en los últimos minutos», lamentó, aunque sin restarle valor al global. «Pero me voy satisfecho, muy satisfecho». De hecho, fue más allá. «Me voy con la sensación de que hemos hecho uno de los partidos más sólidos de toda la temporada». No es para menos. Ayer, todos los engranajes de la franquicia de Miribilla funcionaron como uno solo.

También valoró el regreso de Harald Frey, clave para equilibrar la rotación exterior. «Es muy importante tener a tus dos bases, para que Normantas respire un poquito», explicó, evidenciando la importancia de recuperar roles naturales dentro del equipo, y dejando claro que tanto cuerpo técnico, como plantilla, como afición respiran con el regreso del base noruego.

Sobre el escenario actual, Ponsarnau no esquivó la ambición. « Ojalá este sea un rival directo, porque estamos ahí», deslizó, abriendo la puerta a un objetivo que ya no parece utópico: el playoff. Y, como cierre, una idea que ya empieza a convertirse en sello: «En casa somos muy buenos», aseguró el técnico recientemente renovado, que terminó con un mensaje final: «Os esperamos en semis».