La localidad de Coria del Río, otrora escenario de una próspera industria del caviar, ha rendido homenaje al esturión, una especie desaparecida en el Guadalquivir, con la instalación de una espectacular escultura de acero inoxidable dedicada a esta especie de pez y obra del artista … Chiqui Díaz, autor de piezas tan emblemáticas como el caracol de bronce de la calle Lagar de Sevilla capital, de la mariposa del Pabellón de Perú o de las lagartijas broncíneas de la calle Real de Castilleja de la Cuesta, entre otras.
El propio maestro escultor Chiqui Díaz, dos veces reconocido con el Premio al Mejor Artista Extranjero en el Festival International D’Art Animalier de Nanay (Francia), entre otros galardones; ha explicado a este periódico que esta nueva escultura ha sido promovida por el Ayuntamiento de Coria del Río, gobernado por Modesto González, y luce todo su esplendor en uno de los extremos del paseo fluvial de la localidad, cerca de donde antaño se alzase la antigua fábrica de caviar del municipio, como homenaje a la citada especie, con ejemplares de hasta 3,5 metros de longitud, 300 kilos de peso y hasta cien años de longevidad.
Y es que el esturión era una especie pescable en España hasta el siglo XX. Se pescaba en los ríos Duero, Tajo y Guadiana y en el mar cerca de la desembocadura de estos ríos, además del Mondego y Sado en Portugal, según el Ministerio para la Transición Ecológica. En el río Guadalquivir se reproducía regularmente hasta los años 30 del siglo XX, pero la acción conjunta de la construcción de la presa de Alcalá del Río en 1931, que impidió la migración de los adultos a los lugares de freza situados río arriba; y la pesca y explotación comercial de la población desde los años 30 a los años 60 hizo desaparecer al esturión del río Guadalquivir, hasta el punto de que en los años 70 del pasado siglo era ya una rareza en las aguas del antiguo río Betis.
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La pesca intensiva del esturión derivó en su desaparición de las aguas del Guadalquivir
A principios del siglo XX, así, los esturiones eran capturados en gran cantidad en el Guadalquivir y Coria del Río acogía una próspera industria de su caviar, contando incluso con una fábrica.
Esta captura intensiva de ejemplares, junto con el uso de artes de pesca masivas como la cuchara, que debió eliminar gran cantidad de alevines y la utilización en el río Guadalquivir; o las telas metálicas en las desembocaduras de los caños del brazo Noroeste cerca del Puntal, del caño Brenes y del caño Figuerola, donde quedaban retenidos estos peces, pasaron una cruda factura a la especie, siempre como consecuencia de la acción del ser humano, como recuerda Chiqui Díaz.
Símbolo del río y de Coria
Este artista destaca así que el esturión constituye «todo un símbolo del río Guadalquivir» y de Coria del Río, que gracias a esta escultura homenajea a esta especie y rememora su pasado como centro de producción industrial de caviar.
Se trata así de una esbelta y elegante escultura de tres metros de longitud en acero inoxidable patinado al fuego para darle coloración, que interpreta la fisonomía del esturión en el marco de una letra C de grandes dimensiones, que simboliza a Coria del Río, donde además de disfrutar de su siempre espectacular paseo fluvial ahora es posible admirar esta hermosa obra de arte.