El ministro de Defensa hebreo, Israel Katz, ha confirmado este mediodía que el ejército israelí ha vuelto a atacar la infraestructura iraní de South Pars, el mayor yacimiento de gas del mundo que Irán gestiona junto a Catar. Un ataque inesperado ya que Donald Trump pidió en su momento a Israel que detuviera sus ataques contra este tipo de infraestructuras después de la primera oleada de mediados de marzo.
El objetivo de hoy ha sido una planta petroquímica en Asaluyeh. Según ha anunciado Katz en un vídeo publicado en redes sociales, ahora mismo el 85% de ese sector está inutilizado ya por los ataques contra Irán.
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«La industria petroquímica es un motor fundamental para la financiación de las actividades de la Guardia Revolucionaria y para fortalecer el poder militar de Irán»; explica Katz, quien ha confirmado que Israel seguirá «atacando con toda la fuerza posible la infraestructura nacional del régimen terrorista iraní».
El ataque sigue a la operación en la que Estados Unidos e Israel han eliminado al encargado de los servicios de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria iraní.
Las centrales nucleares, en peligro
El régimen iraní ha enviado una carta al Organismo Internacional de la Energía Atómica en la que le acusa de no hacer lo suficiente para evitar que Estados Unidos e Israel ataquen centrales nucleares del país con el riesgo que eso conlleva para toda la región.
El OIEA ha confirmado después que efectivamente se han registrado impactos de proyectiles junto a las instalaciones nucleares de Bushehr, aunque asegura que la central en sí no ha resultado dañada. El OIEA ha analizado imágenes de satélite que demuestran que uno de los proyectiles se quedó a 75 metros de impactar en la central.