La metformina, un medicamento ampliamente recetado para tratar la diabetes, podría llegar a reproducir parte de los beneficios del ejercicio físico en hombres con cáncer de próstata, según ha comprobado un trabajo desarrollado por un equipo de la Facultad de Medicina Leonard M. Miller de la Universidad de Miami (Estados Unidos).

De acuerdo con los especialistas del Centro Integral del Cáncer Sylvester, integrado en esta institución académica, este fármaco sería capaz de imitar uno de los efectos biológicos clave de la actividad física en estos pacientes, aumentando los niveles de una molécula implicada en el equilibrio energético y el control del peso, incluso cuando los afectados permanecen inactivos.

Así, a partir de los datos recogidos en este estudio, publicado en la revista especializada “EMBO Molecular Medicine”, la metformina podría contribuir a mitigar el estrés metabólico asociado a la terapia hormonal, precisamente en el momento en que la fatiga y otros efectos adversos suelen reducir la capacidad para hacer ejercicio, una de las herramientas más eficaces para conservar la salud durante el tratamiento oncológico.

La práctica regular de actividad física ayuda a mantener el peso bajo control, estabilizar los niveles de glucosa en sangre y proteger la salud cardiovascular, factores que condicionan tanto el bienestar de los pacientes durante la terapia como su recuperación posterior. Sin embargo, para muchas personas con cáncer resulta complicado sostener una rutina de ejercicio, ya que el cansancio, la terapia hormonal, el dolor o la progresión de la enfermedad pueden limitar su movilidad justo cuando el estado metabólico adquiere mayor relevancia.

“Este estudio refleja lo que es posible cuando la ciencia de laboratorio, la biología metabólica y la investigación clínica se combinan intencionalmente para realizar estudios transdisciplinarios”, ha afirmado el investigador del Centro Integral del Cáncer Sylvester y primer autor de este trabajo, el doctor Marijo Bilusic.

Los autores subrayan que este avance no implica que una pastilla pueda sustituir al ejercicio físico, pero sí aporta claves sobre las rutas internas que explican los beneficios metabólicos de la actividad física y muestra cómo podrían seguir activándose cuando el movimiento está restringido. “El resultado no es un nuevo biomarcador de cáncer, sino una comprensión más clara de cómo un fármaco de uso común puede favorecer la salud metabólica durante el tratamiento del cáncer de próstata”, ha aclarado.

N-lactoil-fenilalanina y control del peso

En relación con la molécula asociada al equilibrio energético y a la regulación del peso corporal, los investigadores han precisado que se trata de N-lactoil-fenilalanina. En modelos preclínicos y en estudios iniciales en humanos, se ha visto que concentraciones más elevadas de esta sustancia se vinculan con una disminución del apetito y una mejor gestión del peso, dos efectos que habitualmente se relacionan con la práctica habitual de ejercicio.

No obstante, el equipo ha observado que los niveles de esta molécula también aumentan en personas que toman metformina, incluso cuando no realizan actividad física. “Para los pacientes cuyos tratamientos o síntomas limitan la actividad física, ese tipo de efecto podría ser especialmente significativo”, ha puesto de manifiesto Bilusic, mientras que la investigadora del mismo centro, la doctora Priyamvada Rai, ha señalado que “favorecer la salud metabólica puede influir en la tolerancia de los pacientes al tratamiento y en su bienestar a lo largo del tiempo”.

“Lo alentador de este trabajo es que nos recuerda que la atención oncológica no se trata solo de atacar los tumores, sino también de brindar apoyo integral al paciente”, ha añadido Rai, antes de concluir que, “al comprender mejor cómo los tratamientos afectan el metabolismo”, se puede “comenzar a identificar maneras de ayudar a los pacientes a mantener su fortaleza, resiliencia y calidad de vida a lo largo de su tratamiento”.