El virus de la influenza A (IAV) sigue representando una amenaza para la sociedad al causar morbilidad y muertes anualmente y proporcionar un terreno fértil para infecciones bacterianas oportunistas. Precisamente, el tracto respiratorio superior (TRS) es la puerta de entrada para cualquier patógeno inhalado y el primer sitio de contacto con …
El virus de la influenza A (IAV) sigue representando una amenaza para la sociedad al causar morbilidad y muertes anualmente y proporcionar un terreno fértil para infecciones bacterianas oportunistas. Precisamente, el tracto respiratorio superior (TRS) es la puerta de entrada para cualquier patógeno inhalado y el primer sitio de contacto con las células inmunitarias del organismo.
Hasta la fecha, las vacunas antigripales se administran mediante inyecciones en el brazo y estimulan principalmente la respuesta inmunitaria en la sangre. Al respecto, el desarrollo de mejores vacunas contra la gripe es el objetivo de muchos investigadores, como es el caso de un equipo científico de la Universidad de Gotemburgo (Suecia).
Su estudio, publicado en el ‘Journal of Experimental Medicine’, partió de la identificación de un grupo de células de memoria, conocidas como linfocitos T de memoria CD4, que permanecen en el tejido nasal tras una infección por influenza. El trabajo demuestra que estas células pueden reducir la replicación viral en la nariz y, por lo tanto, contribuir a una mayor protección contra la enfermedad.
«Demostramos que las células T de memoria CD4 pueden permanecer en el tejido nasal después de una infección por influenza y reactivarse rápidamente cuando el virus regresa. Esto significa que el sistema inmunitario puede responder directamente en el lugar por donde el virus ingresa por primera vez en el organismo», según Nimitha R. Mathew, investigadora de la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo y una de las autoras principales del estudio.
Los investigadores también analizaron células de la mucosa nasal de adultos sanos. Allí encontraron el mismo tipo de células de memoria específicas para la gripe, lo que sugiere que en los humanos podría existir una defensa inmunitaria local similar.
«Es probable que muchas personas ya tengan este tipo de células de memoria en la nariz tras infecciones previas, pero no siempre son suficientes para detener el virus por completo. Lo importante de nuestros hallazgos es que ahora sabemos qué células inmunitarias pueden limitar el virus en el punto de inicio de la infección. Este conocimiento puede utilizarse para el desarrollo de futuras vacunas nasales», tal como expuso Davide Angeletti, profesor de la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo y uno de los autores principales del estudio.
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