Si hay un personaje protagonista en el Museo Picasso Málaga (MPM), además del pintor que le da nombre, esa es Christine Ruiz-Picasso. La … nuera del artista malagueño fue la primera embajadora del regreso del autor del ‘Guernica’ a su ciudad natal cuando en los años 50 llegó aquí junto a su marido e hijo primogénito del pintor, Paul, para estudiar por indicación de Picasso la posibilidad de ceder su colección y crear un museo en Málaga. Un deseo que, en dictadura, nunca se llegó a materializar. Hasta que en la década de los 90, ya con la democracia, regresó a Andalucía y se propuso hacer realidad aquel encargo, del que se consideró heredera. Christine, la gran impulsora del MPM y del museo que revolucionó culturalmente Málaga, falleció este lunes en su casa de Provenza (Francia), a los 97 años, según confirmó a SUR la pinacoteca.
Presidenta de Honor del Museo Picasso Málaga desde su creación en 2003, la artista, mecenas y nuera del pintor malagueño contribuyó con su propia colección al regreso de Pablo Picasso a Málaga, por lo que fue reconocida con numerosas distinciones, como la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio, y los títulos de Hija Predilecta de Andalucía e Adoptiva de la Diputación de Málaga. Al cumplirse en 2023 el vigésimo aniversario de la inauguración, el MPM selló el reconocimiento a su patrocinadora al bautizar su salón de actos como Auditorio Christine Ruiz-Picasso. Momento en el que su hijo y continuador de la vinculación de su familia con Málaga, Bernard Ruiz-Picasso reivindicó el papel protagonista de su progenitora al afirmar que «este museo representa muy bien el deseo de mi madre de reconocer a su suegro y a mi padre».
Christine Pauplin, su nombre de soltera, se casó en 1962 con el hijo primogénito de Pablo Picasso y Olga Kokhlova, Paul
Christine Pauplin nació en París en 1928. De formación artística, su vida también quedó determinada por Picasso, desde que en los años 50 visitó al pintor en su estudio para interesarse por su obra. Iba buscando al padre, pero encontró al hijo. Allí conoció a Paul, primogénito del malagueño y de Olga Kokhlova, que por entonces estaba casado con Émilienne Lotte, con quien tuvo dos hijos: Pablo (1949-1973) y Marina (1950). Posteriormente, Christine Pauplin y Paul contrajeron matrimonio en 1962, aunque ambos ya llevaban años juntos y habían sido padres en 1959 de Bernard Ruiz-Picasso, que en la actualidad preside el Consejo Ejecutivo del MPM y renueva con las cesiones de sus propios fondos la colección semipermanente del museo del Palacio de Buenavista.

Christine Ruiz-Picasso, feliz, el día de la inauguración del Museo Picasso Málaga en 2003.
SUR
Christine no solo tomó el apellido Ruiz-Picasso, sino que nunca olvidó el deseo que el propio Pablo Picasso les manifestó a su hijo Paul y a ella misma de donar a su ciudad natal, Málaga, obras de su colección personal. Ese fue el motivo de la expedición de ambos a Málaga en 1954, un trayecto en coche de 2.500 kilómetros que Christine nunca olvidó porque fue «un viaje de bodas ante de la boda». De regreso a Francia, su suegro se emocionó con lo que ella y su hijo Paul le contaron del interés de Málaga y exclamó: «Si es posible, enviaré dos camiones de pinturas». Pero esas obras, con las ilusiones, quedaron aparcadas.
Christine visitó los espacios que podrían ser la sede de la futura pinacoteca y seleccionó el Palacio de Buenavista, que entonces ocupaba el Museo de Málaga
El segundo capítulo de aquel viaje se produjo en los años 90. Tras ceder piezas para dos exposiciones míticas, ‘Picasso clásico’ (1992) y ‘Primera mirada’ (1994), en el Palacio del Obispo, la nuera de Pablo Ruiz Picasso expresó en Málaga el deseo del pintor de crear un museo en su ciudad natal y se mostró dispuesta a donar parte de la colección privada que heredó del pintor para hacer realidad aquel sueño. Todavía habría que superar algunos escollos, pero esta vez, con el apoyo de la Junta de Andalucía, la historia se escribiría hasta el final.
Primera piedra
Aquello no fueron solo palabras, ya que Christine Ruiz-Picasso también puso una simbólica primera piedra cuando en 1998 donó y cedió, con el apoyo expreso de su hijo, Bernard, un total de 233 obras, de casi todos los periodos, materiales y técnicas, para que Málaga tuviera ese museo que Picasso imaginó. La propia nuera visitó en Málaga los espacios que podrían ser la sede de la futura pinacoteca y seleccionó el Palacio de Buenavista, que entonces ocupaba el Museo de Málaga.

Christine Ruiz-Picasso, junto a su hijo, Bernard, al recibir el título de Hija Adoptiva de Málaga.
SUR

Además de protagonizar su creación y acompañar a los Reyes de España, Juan Carlos I y Doña Sofía, en la inauguración del MPM, Christine siguió teniendo una relación muy estrecha con el museo durante la primera década de vida, en el que fue dirigido sucesivamente por Carmen Giménez, Bernardo Laniado-Romero y José Lebrero. Por entonces dejó claro lo que este proyecto significaba para ella: «Este museo es como un hijo».
La mecenas protagonizó en 2011 una polémica con el director artístico José Lebrero, al pedir su dimisión por la exposición temporal ‘Viñetas en el frente’
La mecenas también protagonizó uno de los episodios más controvertidos de la historia de la pinacoteca cuando en 2011 se negó a inaugurar la exposición temporal ‘Viñetas en el frente’ al denunciar una «utilización política oportunista que se hace de ella en periodo polémico electoral» y considerar la exhibición una «regresión con referencia al pasado». Christine Ruiz-Picasso pidió incluso la dimisión del entonces director artístico del MPM, José Lebrero, lo que provocó un gran debate sobre la idoneidad de aquella exposición que fue defendida por numerosos sectores y especialistas en arte. Finalmente, las desavenencias se arreglaron en el propio patronato del museo y el máximo responsable continuó en su puesto.

Paco de la Torre y Bernard Ruiz-Picasso se abrazan, ante la presencia de Arturo Bernal, en la inauguración del Auditorio Christine Ruiz-Picasso.
Ñito Salas

En su última entrevista en SUR, en 2018 con motivo del 15 aniversario de la fundación del museo, Christine Ruiz-Picasso hizo balance de su gran proyecto personal y explicaba que fue el «entusiasmo de los malagueños» lo que le impulsó a retomar aquel sueño incumplido de su suegro. «Lo más importante para mí es que la apertura de este museo ha dotado a esta ciudad de dinamismo y que, en cierto modo, todo esto ha sido posible gracias a Picasso», aseguró.
El museo ideado por Christine Ruiz-Picasso se convirtió en el revulsivo de una ciudad que se reconoció en el espejo de la cultura
Para entonces, el MPM no solo era una realidad, sino que, como se desprende de las palabras de la mecenas, el museo se había convertido en el revulsivo de una ciudad que se reconoció en el espejo de la cultura. Y se gustó. Aquella idea fue abrazada particularmente por el alcalde de Málaga, Paco de la Torre, que no solo aprovechó para impulsar la Casa Natal de Picasso, sino que también atrajo grandes colecciones internacionales de arte contemporáneo con las inauguraciones de los museos Carmen Thyssen, Centro Pompidou y Ruso, entre otros. Una apuesta ganadora que consolidó la nueva marca de la Málaga de los Museos, de las que el Picasso es su indiscutible buque insignia como el más visitado de Andalucía.
A los 75 años, Christine hizo de un sueño prestado su gran legado cultural al mundo con la creación de MPM. Al igual que su hijo, Bernard, Pauplin tuvo que aprender a vivir con la alargada sombra de la marca Picasso. Un apellido que sin duda imprime carácter y que ha supeditado la vida de sus portadores a la arrolladora personalidad de su inquieto e inmortal patriarca malagueño: Pablo. Un ‘título’ que en el caso de Christine ocultó incluso la profesión de esta ceramista que un día se dejó caer por el estudio del maestro en busca de inspiración. Y acabó encontrando una nueva vida.
