Científicos de diversos centros alemanes han analizado el impacto del tratamiento en primera línea con ribociclib en pacientes con cáncer de mama HR+/HER2− avanzado, hallando que el beneficio de esta terapia en pacientes de la práctica clínica habitual es comparable al reportado en los ensayos de autorización MONALEESA. En combinación …


Científicos de diversos centros alemanes han analizado el impacto del tratamiento en primera línea con ribociclib en pacientes con cáncer de mama HR+/HER2− avanzado, hallando que el beneficio de esta terapia en pacientes de la práctica clínica habitual es comparable al reportado en los ensayos de autorización MONALEESA. En combinación con fulvestrant o inhibidores de la aromatasa, el uso de ribociclib se asoció a medianas de supervivencia global y libre de progresión (SLP) de 76 y 35 meses, respectivamente. En contraste, la SLP con monoterapia endocrina o quimioterapia se situó en los 26 y 19 meses, respectivamente.

El perfil de seguridad de ribociclib también fue plenamente consistente con el observado en los ensayos previos, sin que se detectaran toxicidades nuevas, según afirma Elena Kisseleff, investigadora del Hospital Universitario de Erlangen y codirectora del estudio. Aunque se requirió reducción de dosis del fármaco por cuestiones de tolerabilidad en el 12% de las pacientes, ello no comprometió la eficacia del tratamiento, asegura la científica. En el análisis por subgrupos, el beneficio clínico se mantuvo a lo largo de los segmentos de edad, con una SLP particularmente prolongada en pacientes mayores de 65 años, en las que este parámetro alcanzó una mediana de 43 meses.

Kisseleff subraya la relevancia de los hallazgos señalando que estos demuestran la eficacia de ribociclib incluso en pacientes con rasgos clínicos frecuentemente excluidos de los ensayos clínicos, tales como metástasis en el sistema nervioso central o resistencia endocrina inicial. Esta disponibilidad de datos del mundo real consolida la posición de ribociclib como terapia eficaz y de seguridad manejable en el tratamiento a largo plazo del cáncer de mama avanzado, concluye la investigadora.


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