La distrofia muscular de inicio en la edad adulta se trata de un trastorno genético que provoca debilidad y atrofia muscular, y también afecta al cerebro, al tracto gastrointestinal y al corazón. Precisamente, en un estudio publicado en el ‘Journal of Clinical Investigation Insight’ , investigadores del Baylor College of Medicine en Texas …



La distrofia muscular de inicio en la edad adulta se trata de un trastorno genético que provoca debilidad y atrofia muscular, y también afecta al cerebro, al tracto gastrointestinal y al corazón. Precisamente, en un estudio publicado en el ‘Journal of Clinical Investigation Insight’ , investigadores del Baylor College of Medicine en Texas (EEUU) explican los efectos de la distrofia miotónica tipo 1 (DM1) en dicho órgano cardíaco.

La DM1 surge debido a una mutación en el  gen DMPK  que agrega un triplete repetitivo de unidades básicas de ADN (CTG) al gen. La población no afectada tiene entre 5 y 37 repeticiones de CTG, pero las personas con esta afección tienen entre 50 y más de 4000 repeticiones.

«Los problemas cardíacos son principalmente anomalías de la conducción eléctrica, que se observan hasta en el 75% de los casos de DM1 en adultos y que pueden provocar arritmias potencialmente mortales, responsables del 25% de la mortalidad y la segunda causa principal de muerte en la DM», tal como expuso el Dr. Thomas A. Cooper, profesor de  patología e inmunología, de  biología molecular y celular  y de fisiología integrativa  en Baylor.

La mutación en el gen DMPK produce moléculas de ARN defectuosas que atrapan proteínas llamadas similares a muscleblind (MBNL). Se cree que la pérdida de la función de MBNL es la causa principal de la DM1. Las proteínas MBNL normalmente ayudan a procesar el ARN durante el desarrollo, incluyendo el control del empalme (corte y unión) de los genes, proceso esencial para su correcto funcionamiento. Cuando las proteínas MBNL quedan atrapadas, no pueden cumplir su función, alterando algunos aspectos del desarrollo.



En este estudio, los investigadores monitorizaron la progresión de los problemas cardíacos de la DM1 en un modelo animal en el que el ARN tóxico se expresó a largo plazo. Una de las razones propuestas para explicar el aumento de la gravedad de la enfermedad con el tiempo es que las repeticiones de CTG se expanden, hay más de ellas: un paciente puede nacer con 300 repeticiones, pero más adelante en la vida habrá miles de repeticiones en algunos tejidos.

«Realizamos un seguimiento de la progresión de la cardiopatía en estos animales durante un máximo de 14 meses y observamos que, desde el principio, los ratones desarrollaron agrandamiento del corazón y anomalías eléctricas significativas. Con el paso del tiempo, sus corazones se debilitaron, desarrollaron arritmias potencialmente mortales y fibrosis (cicatrización), y las cavidades cardíacas se estiraron y dilataron. Los ratones expuestos a largo plazo al ARN tóxico también tuvieron una esperanza de vida menor en comparación con los ratones de control de la misma edad, especialmente los machos», tal como relató el Dr. Cooper.

Los investigadores también analizaron si el daño al corazón podría revertirse, planteándose si desactivar el ARN tóxico permitiría que el corazón se recuperara. En este sentido, «cuando desactivamos el ARN tras una breve exposición, el tamaño, la función eléctrica y la estructura del corazón volvieron en gran medida a la normalidad», afirmó dicho investigador.

No obstante, si bien el empalme anormal del ARN se corrigió por completo, los cambios físicos como el engrosamiento de las paredes cardíacas, los retrasos en la conducción y el tejido cicatricial fibrótico a menudo no se revirtieron por completo, particularmente en ratones machos. Precisamente, el estudio también reveló claras diferencias entre sexos, similares a las observadas en personas con DM1. «Los ratones machos desarrollaron, en general, una cardiopatía más grave, presentaron arritmias más severas y una menor recuperación tras la desactivación del ARN repetitivo», explicó el Dr. Cooper. «Esto subraya la necesidad de comprender mejor cómo el sexo biológico influye en el riesgo de padecer cardiopatías y en la respuesta al tratamiento en la DM1».

En definitiva, la intervención temprana puede revertir muchos problemas cardíacos, el retraso en el tratamiento permite que el daño se acumule y sea más difícil de revertir. Asimismo, este estudio subraya la importancia del seguimiento y el tratamiento precoces de los síntomas cardíacos en la DM1.