La vida de Terelu Campos parece estar marcada por un constante contraste entre las alegrías familiares y los baches de salud, un equilibrio que la colaboradora ha aprendido a gestionar bajo el foco mediático durante décadas. Tras vivir una Semana Santa especialmente emotiva en su Málaga natal, un viaje que realizaba con la ilusión renovada tras conocerse la noticia del segundo embarazo de su hija, Alejandra Rubio, el regreso a la capital madrileña le ha deparado un inesperado revés médico. Lo que inicialmente parecía una afección leve y común, un orzuelo en su ojo derecho que incluso la obligó a aparecer con gafas de sol en el plató de su programa De Viernes para ocultar la inflamación, ha derivado en una complicación que requiere intervención profesional.
Este lunes 6 de abril, tras someterse a una revisión oftalmológica para evaluar la evolución de la lesión, la propia presentadora confirmaba ante los micrófonos de Europa Press que tendrá que pasar de nuevo por el quirófano. Con su habitual franqueza y un toque de resignación, Terelu confesaba que el problema se le había liado parda, programándose la intervención para el próximo lunes 13 de abril. Aunque el término cirugía siempre genera cierta inquietud, en este caso se trata de un procedimiento ambulatorio de carácter menor. La operación, que suele durar entre veinte y treinta minutos bajo anestesia local, consiste en realizar una pequeña incisión, preferiblemente en la zona interna del párpado para evitar marcas estéticas, con el fin de drenar la acumulación de grasa o infección.
Relacionado
Es un proceso rápido que no suele precisar puntos de sutura, aunque es previsible que la colaboradora deba lucir un parche protector durante los días posteriores para garantizar una recuperación aséptica y exitosa.
Este nuevo paso por el hospital obliga a recordar que, para la primogénita de María Teresa Campos, las batas blancas y los quirófanos no son entornos desconocidos, sino escenarios de algunas de sus batallas más duras. La trayectoria clínica de Terelu ha sido larga y pública, marcada fundamentalmente por su valiente lucha contra el cáncer de mama. Su historial comenzó en el año 2012 con la extirpación de un primer tumor y alcanzó su punto más crítico en 2018, cuando tras un segundo diagnóstico decidió someterse a una doble mastectomía en la Fundación Jiménez Díaz, una intervención radical encaminada a minimizar riesgos futuros.
Un año después, en 2019, regresaba a la sala de operaciones para completar el proceso con una reconstrucción mamaria. Por ello, aunque esta intervención ocular sea de una relevancia médica infinitamente menor comparada con sus antecedentes oncológicos, no deja de preocupar a su familia y amigos. Pese a este pequeño inconveniente, Terelu afronta el proceso con la tranquilidad de saber que se trata de un trámite sencillo, centrando sus energías en la llegada de su segundo nieto y en retomar su actividad profesional cuanto antes.