La arquitectura tradicional como herramienta para mejorar la vida en contextos difíciles ha sido el eje de una experiencia formativa singular celebrada estos días en … Paredes de Nava. Un grupo de 16 jóvenes saharauis procedentes de los campamentos de refugiados ha participado en el programa internacional ‘Hijos de las Nubes: construir y restaurar’, una iniciativa centrada en la formación en técnicas de construcción con tierra y en el conocimiento de sistemas tradicionales que puedan aplicarse posteriormente en su entorno de origen.

La actividad, dirigida por las arquitectas Pilar Diez y Eva García y desarrollada en colaboración con el Ayuntamiento de Paredes de Nava, ha consistido en un curso intensivo de dos jornadas que ha combinado teoría, talleres prácticos y visitas a distintos ejemplos de arquitectura tradicional del municipio.

El objetivo principal ha sido acercar a los participantes a un conjunto de técnicas constructivas que aprovechan materiales locales, especialmente la tierra, y que forman parte del patrimonio arquitectónico de amplias zonas de Castilla y León.

El proyecto tiene su origen en una visita realizada en 2024 a los campamentos saharauis por parte de varias entidades, entre ellas la organización soriana El Hueco y representantes de diferentes ayuntamientos. A partir de ese encuentro surgió la idea de desarrollar distintas líneas de formación para jóvenes del Sáhara Occidental vinculadas a oficios tradicionales. Entre ellas, una centrada en la albañilería y la arquitectura de tierra, concebida como una oportunidad para que los participantes puedan adquirir conocimientos útiles para su futuro laboral.

«Se trataba de formar a jóvenes en oficios relacionados con la arquitectura tradicional para que puedan tener una salida profesional y aplicar después esos conocimientos en los campamentos», explica Pilar Diez. La arquitectura con tierra, añade, parte de un principio sencillo: «buscar soluciones con los materiales que tienes cerca». Precisamente esa lógica de aprovechamiento de los recursos locales es la que ha guiado todo el programa formativo.

Los 16 participantes, de entre 18 y 20 años, han llegado a Paredes de Nava acompañados por un monitor y proceden concretamente del campamento de Asmara. Aproximadamente la mitad de ellos habla español gracias a su participación en el programa Vacaciones en Paz, mientras que el resto ha seguido las sesiones con apoyo de traducción. Algunos ya trabajan en el sector de la construcción y otros se encuentran en proceso de formación con la intención de dedicarse a este ámbito.

Durante su estancia han podido conocer de primera mano distintas técnicas vinculadas a la construcción con tierra. Entre ellas, el análisis de los diferentes tipos de suelo, los ensayos para determinar sus características, la elaboración de morteros o revestimientos y los sistemas para mejorar el comportamiento del material frente a la humedad o la lluvia.

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los participantes ha sido descubrir que la arquitectura de tierra ofrece muchas más posibilidades que el tradicional adobe. «Han visto que existen distintas técnicas, distintos tipos de tierra y que se pueden mejorar las prestaciones del material para construir o revestir», explica Diez. También han trabajado cuestiones relacionadas con el drenaje y la evacuación del agua, aspectos fundamentales para proteger las edificaciones.

La formación ha tenido como escenario principal el edificio del canal en las Casas del Rey, donde se están desarrollando trabajos de rehabilitación dentro de un programa mixto de formación y empleo. Allí los jóvenes han podido observar y participar en tareas relacionadas con la recuperación de estructuras de tierra, en un entorno que combina aprendizaje y obra real.

El intercambio cultural ha sido otro de los elementos destacados de la experiencia. Durante las sesiones, los jóvenes saharauis han compartido también su realidad cotidiana en los campamentos y las condiciones en las que se construyen actualmente muchas viviendas. Según explica Díez, en los últimos años se está sustituyendo la construcción tradicional con tierra por bloques de hormigón, una solución que, sin embargo, funciona peor desde el punto de vista climático.

«Los bloques de hormigón ofrecen un comportamiento mucho peor en condiciones extremas de calor», señala. Por el contrario, las construcciones de tierra proporcionan un mayor confort térmico, algo especialmente relevante en un entorno como el desierto, donde las temperaturas estivales alcanzan valores muy elevados.

Por ello, recuperar y actualizar estos conocimientos tradicionales puede convertirse en una herramienta útil para mejorar las condiciones de habitabilidad en los campamentos. «Cuando un asentamiento lleva tantos años, también hay que pensar cómo mejorar las viviendas y las condiciones de vida», explica la arquitecta.

Los propios participantes han valorado de forma muy positiva la experiencia. En las conclusiones finales del curso destacaron que se llevan aprendizajes que no esperaban encontrar y nuevas ideas para aplicar en su día a día. Entre ellas, el conocimiento de los distintos tipos de tierra, los sistemas de protección frente a la humedad o las técnicas para reforzar las construcciones.

Esta ha sido la primera edición del programa en Paredes de Nava, aunque sus impulsores no descartan darle continuidad en el futuro. «Dependerá también de ellos», explica Diez, aunque asegura que desde la organización existe plena disposición a repetir la experiencia.

El Sáhara, recuerda, es un territorio con una población muy joven y con muchos chicos que buscan oportunidades para formarse en un oficio. Iniciativas como esta pretenden precisamente abrir esa puerta, ofreciendo herramientas que puedan transformarse en oportunidades de trabajo y en mejoras reales para sus comunidades.