Se han escrito ríos de tinta sobre el Amen Corner, la trilogía de hoyos más famosa del mundo, el particular Triángulo de las Bermudas del … Augusta National, el espectacular campo que acoge desde 1934 el torneo de los elegidos, el Masters. Pero hay un dato revelador acerca del desempeño de Jon Rahm en los hoyos 11, 12 y 13. Ningún otro jugador –con al menos nueve ediciones a sus espaldas– de los 91 que este jueves comienzan la carrera hacia la chaqueta verde mejora la estadística del vizcaíno en esos pares 4, 3 y 5, respectivamente. «No lo sabía», reconoció en rueda de prensa el de Barrika, al que pocos datos y efemérides se le escapan.

Rahm ha pasado hasta en 36 ocasiones por el lugar donde muchos jugadores sepultaron sus opciones de victoria, ya que siempre ha superado el corte en la catedral del golf. Pues bien, tiene una media de 11,69 golpes, situándose el par en 12. Su cifra es igualada por Dustin Johnson, ganador en la edición de la pandemia en 2020 y con la friolera de 52 rondas –15 ediciones, cuatro cortes fallados– en Augusta. A partir del estadounidense, el escaso puñado de jugadores que mejora la recompensa de Rahm ha competido menos. Se han adaptado bien, claro, pero la muestra no es la misma. El mejor año de Rahm en el Amen Corner fue en 2019 (10,75) mientras que los peores números (12,5) llegaron en 2022 y 2024, antes y después de su triunfo.

«En el 11 llegas al tee y pegas el driver lo más fuerte que puedas. Creo que todos tenemos una estrategia muy parecida. Apuntamos al borde derecho del búnker del fondo, intentando dejarla en ese tercio central del green por el lado más ancho. Si fallas a la derecha, siempre puedes intentar salvar el par y, en el peor de los casos, hacer un 5 (bogey). No creo que haya ido nunca a por una bandera situada en el lado izquierdo salvo que fuera un año con viento a favor y te encuentres con un hierro corto con el que de verdad puedas ser agresivo», desarrolló el de Barrika con suma precisión. En el 11 ha registrado cinco birdies y curiosamente ninguno en 2023, año de su triunfo. Debutante en 2017, no concedió su primer bogey hasta 2020. Desde entonces no ha vuelto a cosechar una rebaja y se ha dejado cinco golpes más.

Estrategia

«Creo que en el 11 y el 12 todos tratamos de eliminar los grandes números. En el 13 intentas ser agresivo»

«El 12 es el más fácil. Primero estar en tierra firme. Luego, ojalá en green. Si no, intentamos hacer approach y putt. Creo que al principio, en mis primeros años en el Masters, intentaba ser más agresivo de lo que necesitaba. Ahora es pegar al centro del green, dos putts y seguir adelante». Rahm no se equivoca. En su estreno de 2017 se fue con un bogey y un doble bogey. En 2020 vivió una montaña rusa y cada día lo jugó de una manera –desde 2 hasta 5 golpes– y a partir de entonces solo ha vuelto a tropezar una vez frente a dos aciertos, uno de ellos en la segunda ronda de 2023. «Creo que en el 11 y el 12 todos tratamos de eliminar los grandes números. Los birdies pueden llegar, no muy a menudo, pero simplemente intentas jugar una línea conservadora con un swing agresivo», añade el doble ganador de majors.

«Mucho más exigente»

«Y luego en el 13, al ser un par 5, evidentemente quieres empezar con un buen golpe de salida. Ahora es mucho más exigente por la distancia –en 2023 se amplió de 470 a 500 metros–, para dejarte el golpe adecuado al green. Lo que mucha gente no sabe con esta nueva longitud es que, incluso si pegas un ‘draw’ (efecto de derecha a izquierda) por la izquierda, si no la pegas lo bastante largo, las ramas de los árboles siguen molestando. Así que no puedes ir a por él simplemente porque hayas pegado un gran ‘draw’ hacia un green que no es de los más anchos. Intentas ser agresivo desde el tee. Si no, todavía puedes dejarte un golpe de ‘wedge’ (hierros cortos) para intentar hacer birdie», explicó Rahm como si se tratara de un caddie veterano conocedor del campo al dedillo. Al tratarse de un par 5 lógicamente el vizcaíno atesora aquí sus mejores números del Amen Corner. Solo se ha dejado dos bogeys, uno de ellos, de hecho, en la tercera ronda de 2023. El año siguiente, el de su defensa, fue el único en el que no logró ningún birdie. En total suma quince por dos eagles firmados en sus dos primeras ediciones.

Hay un golfista que en esta edición tiene en su mano arrebatar esta condición al vizcaíno. Se trata de Xander Schauffele, que atesora una media más baja (11,63) con un torneo menos disputado, treinta vueltas y un corte no superado. Por delante se encuentran Sungjae Im (11,65 en veinte rondas), Ludvig Aberg (11,5 en ocho), Jake Knapp (11,25 en cuatro) y con 11 aparecen Haotong Li y Matt McCarty, el primero con dos ediciones en su currículum y el segundo con apenas una.

¿Y qué hay de los otros favoritos al título? El número uno del mundo y dos veces campeón, Scottie Scheffler, tiene una media de 11,71 golpes entre los hoyos 11 y 13 de Augusta, ligeramente superior a la de Rahm con dos participaciones menos. Muy meritorio también es el 11,94 de Rory McIlroy teniendo en cuenta que el defensor de la chaqueta verde ya lleva 17 participaciones y hasta 74 rondas disputadas. Respecto a los españoles, José María Olazabal –ganador en 1994 y 1999– firma justo un 12, es decir, al par. A sus espaldas cuenta con 112 vueltas jugadas en 36 ediciones. El campeón de 2017, Sergio García, se va hasta 12,29 tras 82 vueltas y 26 torneos.