Nutricia ha reforzado su apuesta por la formación farmacéutica en la nueva edición de Infarma Madrid 2026 con la organización de dos sesiones divulgativas centradas en el deterioro cognitivo leve y la nutrición infantil. Desde su stand, la compañía ha reunido a profesionales del sector en torno a estas áreas …
Nutricia ha reforzado su apuesta por la formación farmacéutica en la nueva edición de Infarma Madrid 2026 con la organización de dos sesiones divulgativas centradas en el deterioro cognitivo leve y la nutrición infantil. Desde su stand, la compañía ha reunido a profesionales del sector en torno a estas áreas clave en unas ponencias impartidas por Eduardo Castro, Memory Business Manager en Danone Specialized Nutrition, y Maura Castillo, Medical Science Liaison (MSL) en Nutricia España. Ambas intervenciones han destacado el papel estratégico del farmacéutico como agente sanitario de proximidad, capaz de ofrecer asesoramiento especializado y acompañamiento continuo a pacientes y cuidadores.
Los ponentes coincidieron en señalar que Infarma constituye un espacio idóneo para este tipo de formaciones, al actuar como altavoz para los más de 80.000 profesionales del sector. «El rol del farmacéutico ha ido cambiando en sentido positivo y, en consecuencia, cada vez se le da más valor a la formación. Es una cuestión clave y, por ello, es necesario seguir ofreciéndole herramientas», apuntó Maura Castillo. En esta línea, añadió que «muchas personas se basan en las recomendaciones del farmacéutico en el momento de la compra, por lo que es fundamental que cuenten con una actualización y profundización continua sobre los productos que dispensan». Por su parte, Eduardo Castro coincidió en destacar la farmacia como un entorno esencial para la prevención y la detección precoz de patologías, al tratarse del «punto sanitario más cercano y accesible, sin necesidad de cita previa».

La importancia de acompañar desde la farmacia en los primeros mil días
La etapa de los primeros mil días de vida, desde la concepción hasta los dos años, se ha consolidado como un periodo determinante para el desarrollo físico, cognitivo y metabólico de las personas. En este contexto, la formación de los profesionales sanitarios que están en primera línea de atención, como los farmacéuticos, cobra cada vez mayor relevancia, especialmente en lo que respecta a la alimentación infantil y el acompañamiento a las familias.
En este escenario, Maura Castillo destacó la importancia de dotar a estos profesionales de herramientas actualizadas y basadas en la evidencia. «Seguramente muchas veces reciben consultas de las madres sobre qué fórmula puede tomar su bebé», señaló, subrayando la necesidad de que estas recomendaciones estén respaldadas por un conocimiento sólido. En este sentido, defendió el valor de la investigación en el desarrollo de productos: «Nutricia tiene mucha ciencia y evidencia detrás de sus productos. Hay una gran cantidad de trabajo».
Más allá del conocimiento técnico, también hizo hincapié en la importancia de una atención personalizada que pasa por «hacer las preguntas específicas sobre lo que está necesitando la madre realmente. Se trata de atender a las cuestiones puntuales de cada persona». Esta capacidad de adaptación resulta fundamental en un contexto en el que la farmacia puede desempeñar un papel importante de acompañamiento emocional durante estas etapas especialmente sensibles. «A veces las madres se sienten muy solas en determinados periodos, por lo que encontrar un aliado en el farmacéutico también es fundamental», manifestó.
En paralelo, la digitalización se perfila como una herramienta principal, ya que permite una mayor flexibilidad sin necesidad de desplazamientos. «La posibilidad de ofrecer formaciones de manera virtual es una gran ayuda, ya que permite a los farmacéuticos formarse en su tiempo libre o en ratos disponibles». En este sentido, adelantó que próximamente, más allá de las formaciones en farmacia, los profesionales del sector contarán también con un e-learning para acercarse a este ámbito y reforzar su papel como aliados de las familias.
De la misma forma, insistió en la importancia de la colaboración entre la industria y la farmacia para mejorar la calidad asistencial. «Es vital que los profesionales reciban soporte también desde el lado de las compañías para que dispongan de las herramientas necesarias».
Con el foco en la salud cerebral
La Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) define la salud cerebral como el estado óptimo de salud y funcionamiento del cerebro, el órgano más importante del sistema nervioso central. Aunque se trata de una idea consolidada desde hace años, su grado de conocimiento sigue siendo limitado entre los profesionales sanitarios. «No solo entre los farmacéuticos, sino que incluso algunas encuestas apuntan a que únicamente el 41 % de los neurólogos están familiarizados con la acepción», explicó Eduardo Castro.
En este contexto, el experto incidió en la importancia de priorizar la prevención del deterioro cognitivo, una patología asociada a una elevada carga sanitaria, social y económica. «El concepto de salud cerebral es clave, independientemente del momento en el que te encuentres, tengas o no patología, pues contribuye a envejecer mejor y a mantener un buen estado cognitivo», afirmó. Igualmente, remarcó el papel determinante de los hábitos de vida en este ámbito, ya que «existen diversos factores, entre ellos la nutrición, que resultan fundamentales para preservar la salud cerebral y favorecer un envejecimiento más saludable».

El deterioro cognitivo es uno de los problemas que más carga genera en las familias, no solo por el deterioro en sí, sino especialmente por las alteraciones conductuales, que incrementan notablemente el sufrimiento del entorno. «A ello se suma el elevado coste asociado a la dependencia. Por eso, si somos capaces de reducir esa carga familiar y, al mismo tiempo, retrasar la dependencia, el beneficio no sería solo para los farmacéuticos, sino para la sociedad en su conjunto». Frente a la dificultad de acceder a una consulta neurológica, que dependiendo de la comunidad autónoma puede conllevar hasta más de un año y medio, la farmacia se convierte en un pilar fundamental de detección. «Si pensamos que el cerebro es algo exclusivo del neurólogo, la realidad es que tan solo hay en torno a 3.000 especialistas, y además, las listas de espera pueden alargarse mucho en el tiempo. En contraposición, basta con salir por la puerta de tu casa para acceder a una oficina de farmacia cerca con la puerta abierta y en la que puedes entrar cuando quieras», subrayó.
Ante estas situaciones, defendió la importancia de realizar un primer cribado desde la farmacia comunitaria, «no hace falta una psicometría profunda, pero sí algo que permita calcular el riesgo de que exista un problema». Así, indicó la necesidad de actuar de forma precoz mientras el paciente accede al circuito asistencial. «En ese tiempo hasta llegar a AP o al neurólogo, es necesario ofrecer recomendaciones sobre estilos de vida y nutrición, incluidos suplementos con evidencia, que puedan ayudar desde el minuto uno».
Para conseguir esta perspectiva desde los mostradores, Eduardo Castro insistió en que el primer paso para el farmacéutico es tomar conciencia del concepto de salud cerebral y adoptar una actitud proactiva en la escucha y detección de posibles casos. En este sentido, explicó que el perfil del paciente ha cambiado y ya no se limita únicamente a personas de edad avanzada. «Ahora pueden ser personas como yo, con 58 años, que siguen integradas laboralmente y necesitan que alguien escuche que tienen un problema». En pacientes de mayor edad suele ser el entorno quien alerta de los cambios, o incluso el propio farmacéutico puede detectar una evolución en alguien conocido. «Si la persona es mayor, probablemente sea el cuidador o el familiar quien manifieste esta problemática, o tú mismo puedes percibir que alguien que conoces desde hace tiempo está bajando su perfil». En esta línea, insistió en que la rapidez es determinante. «Lo que se ha visto es que cualquier intervención, cuanto antes se instaure, más beneficio aporta».