Minimizar su vinculación con ETA y destacar su rol como negociador. Josu Urrutikoetxea, ‘Josu Ternera’, apostó por esta estrategia en el primer día del último … juicio que tiene pendiente en Francia. Este jueves empezó en el Tribunal de Apelación de París el proceso al exdirigente etarra por su pertenencia a la banda terrorista entre 2002 y 2005. Ya lo habían condenado en su ausencia por estos mismos hechos a siete años de cárcel en 2010, pero recurrió ese veredicto tras su arresto en 2019 en los Alpes franceses. Del desenlace de esta causa depende que las autoridades galas se pronuncien sobre la orden europea de detención y extradición a España.

Como era previsible, Urrutikoetxea, de 75 años, adoptó un tono victimista en el arranque del juicio, que está previsto que concluya hoy por la tarde. Recordó las torturas policiales y acusó a las autoridades españolas de haber torpedeado intentos de negociación en el pasado, pero no pidió perdón y se olvidó de las más de 850 víctimas mortales de ETA. Antepuso su papel como negociador y su implicación en el abandono de la lucha armada.

«Usted considera como algo incontestable que yo era el jefe militar de ETA, pero eso es falso», afirmó Urrutikoetxea durante su tenso intercambio de preguntas y respuestas con la fiscal. Pese a su longeva militancia en ETA, se presentó ante los magistrados galos como un militante independentista vasco que no consideraba la lucha armada como el único camino para conseguir sus fines. «Desde sus inicios, el objetivo de la organización no era abatir el Estado español, ya que era una locura pensar eso», sostuvo.

«Cada uno debía tener su rol en un ámbito y el mío era el terreno internacional», añadió el etarra. Acudió a la Corte de Apelación acompañado por su mujer, Agnès Cerlo, y una de sus hijas. Durante su intervención, habló de su papel en Francia entre 2002 y 2005, periodo por el cual se le juzga al haber estado entonces viviendo en el país vecino fugado de la justicia española. Se presentó como alguien que «buscaba interlocutores con dirigentes internacionales, como políticos del Partido Socialista francés o miembros del Vaticano» y que también participaba en las negociaciones con el Gobierno de Zapatero.

En cambio, minimizó sus responsabilidades al frente de ETA. Aseguró que los miembros de la banda que hablaron de él como uno de sus cabecillas lo dijeron porque «cuando a alguien lo torturan, puede decir cualquier cosa». Además, aseguró que dejó «de militar en septiembre de 2006» para desvincularse del atentado contra la T4 en Barajas a finales de ese año. Y aseguró que no estuvo implicado en el ataque con coche bomba contra la casa cuartel en Zaragoza en 1987, en que murieron 11 personas (entre ellas, cinco niñas) y hasta 88 resultaron heridas.

Los argumentos de ‘Ternera’ no convencieron a la fiscal francesa. «Le recuerdo que ETA es una organización considerada terrorista y que más del 80% de sus atentados fueron cometidos después del periodo franquista», le reprochó. También le señaló que, «aunque nos dice que a partir de 2006 ya habían decidido acabar con la lucha armada, hubo varios atentados mortales entre 2006 y 2018», año de la disolución de la banda.

‘Ternera’, que está en libertad provisional desde 2020 y vive en Anglet (País Vasco francés), se enfrenta a una posible pena máxima de 10 años de prisión y una multa de 225.000 euros. Durante las primeras horas de la audiencia, sus abogados presentaron una serie de recursos para que volviera a suspenderse, pero la presidenta del Tribunal, Isabelle Schoonwater, los denegó. Tras la celebración del juicio no está previsto que la sentencia se conozca de manera inmediata.

Años hasta la extradición

Más que el eventual castigo judicial, el mayor suspense es si este longevo proceso se termina. Eso permitiría a las autoridades galas que se pronuncien sobre la orden de extradición del juez Pedraz de la Audiencia Nacional, donde Urrutikoetxea tiene tres causas abiertas: la del atentado en Zaragoza, la de la furgoneta bomba colocada en el aparcamiento de Barajas y el sumario de las ‘herriko tabernas’. Pero si la Corte de Apelación de París lo condena, la defensa aún dispondría de la posibilidad de recurrir la sentencia en el equivalente galo del Tribunal Supremo. Habrá que esperar varios meses o años antes de saber si Francia entrega a ‘Josu Ternera’ a España.