El avance del Hígado graso no alcohólico está estrechamente ligado al consumo de harinas blancas y azúcares simples, según especialistas citados por Infobae, quienes advierten que esta relación incide directamente en su progresión y complicaciones clínicas.

La alimentación se consolida como el principal factor de riesgo y control. La nutricionista Natalia Antar, del Hospital Británico y la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer, explicó que la acumulación de grasa hepática se relaciona con obesidad, resistencia a la insulina y síndrome metabólico.

“La acumulación de grasa en las células hepáticas está relacionada principalmente con la obesidad, la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico, factores que determinan tanto el desarrollo como la progresión del hígado graso”.

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Hígado graso se asocia con obesidad y resistencia a insulina Foto:iStock

El consumo frecuente de pan blanco, pastas refinadas y bollería industrial incide directamente en el deterioro hepático. Estos productos, al carecer de fibra, se metabolizan rápidamente, elevando la glucosa e insulina en sangre y favoreciendo el almacenamiento de grasa.

Las harinas refinadas aceleran el daño metabólico. Esta respuesta metabólica incrementa la acumulación de lípidos en el hígado, lo que puede derivar en inflamación, fibrosis o incluso cirrosis, complicaciones que agravan la evolución clínica de la enfermedad.

En este contexto, expertos del Centro Médico ABC y la Facultad de Medicina de la UNAM recomiendan sustituir estos alimentos por opciones integrales, debido a su impacto positivo sobre la regulación metabólica y la función hepática.

“Elegir harinas integrales y cereales de grano entero permite regular los niveles de glucosa en sangre, aporta fibra y favorece la saciedad, reduciendo el impacto negativo sobre la función hepática y el avance del hígado graso”.

El problema trasciende el consumo puntual de alimentos y se inserta en patrones dietarios caracterizados por alta carga de carbohidratos refinados. En países como México, advierte la UNAM, este hábito contribuye significativamente al avance de la enfermedad.

El patrón dietario determina la progresión de la enfermedad. La ingesta constante de productos como pan blanco o tortillas de harina de trigo eleva de forma sostenida los niveles de insulina, facilitando la acumulación de grasa en las células hepáticas.

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Cambios de dieta pueden revertir daño hepático Foto:iStock

“El consumo de pan blanco no es aconsejable porque, al carecer de fibra, se digiere rápidamente, provocando picos de glucosa e insulina que incrementan el almacenamiento de grasa en el hígado y elevan el riesgo de inflamación”.

A este panorama se suman otros alimentos que potencian el daño hepático, entre ellos ultraprocesados, grasas saturadas, azúcares simples y alcohol, los cuales inciden de manera directa en la acumulación de grasa y el deterioro funcional del órgano.

“Los productos ultraprocesados, las grasas saturadas y los azúcares añadidos tienen un impacto directo en la acumulación de grasa hepática, aumentando la inflamación y deteriorando progresivamente la función del hígado”.

Frente a este escenario, la evidencia respalda modelos alimentarios como la Dieta mediterránea, que prioriza alimentos frescos, grasas saludables y cereales integrales, con efectos positivos en el control de la enfermedad.

El cambio de dieta puede revertir el curso del hígado graso. Este patrón incluye frutas, verduras, legumbres, frutos secos, aceite de oliva y pescados ricos en omega-3, al tiempo que limita carnes rojas, ultraprocesados y harinas refinadas.

“La clave para el manejo efectivo del hígado graso reside en sustituir harinas blancas y carbohidratos simples por opciones integrales, regular la ingesta calórica y priorizar alimentos frescos y naturales junto con actividad física”.

La intervención dietaria, acompañada de control del peso y seguimiento médico, se posiciona como una estrategia central para frenar la progresión de esta enfermedad metabólica y reducir el riesgo de complicaciones severas a largo plazo.

La cadena farmacéutica Drogas La Rebaja pasó de manera definitiva a manos del Estado colombiano.

REDACCIÓN PORTAFOLIO