Gabriel Rufián e Irene Montero han escenificado este jueves en Barcelona sintonía personal y urgencia política por plantear un frente de izquierdas para frenar la … llegada de PP y Vox al Gobierno. Sin embargo, han esquivado cualquier concreción sobre ese frente «antifascista», como lo ha vuelto a definir Rufián, más allá de incidir en que «no tiene sentido que la oferta electoral de la derecha sea de dos formaciones y haya 14 izquierdas, no tiene ningún sentido».
La única novedad esbozada por el portavoz de Esquerra ha sido la petición a su propio partido, desligado de los movimientos de su rostro en Madrid, de que lidere ese proyecto, pese a las reiteradas negativas de la dirección de Oriol Junqueras a adentrarse en una conjunción ‘roja’ con siglas de ámbito español. «Le pido a mi partido que lidere esto», ha apuntado Rufián. «Y si me va el cargo en ello, me voy para mi casa», ha amagado, en una suerte de amenaza velada a Junqueras, que en los últimos días ha elevado el tono contra la iniciativa abanderada por Rufián.
La mediática convocatoria de Rufián y Montero, conducida por el ex cargo de los comunes Xavier Domènech, ha llenado el auditorio de la Universidad Pompeu Fabra, con capacidad para más de 300 personas, obligando a abrir una segunda sala para seguir el debate. El dirigente republicano se ha defendido de los ataques recibidos también de sus propias filas por liderar una ambición de ámbito español en la que intenta involucrar, por ahora en balde, a Esquerra. «Mucha gente dice que lo que hago hace daño a mi partido», se ha lamentado antes de advertir: «Creo que hace más daño callarte y cobrar a final de mes».
Rufián ha sostenido, por el contrario, el éxito de llenar un acto con cientos de personas, «muchos jóvenes», tras el protagonizado en Madrid junto al dirigente de Más Madrid Emilio Delgado. Y ha anunciado la posibilidad de un tercer debate junto a Mónica Oltra, recuperada por Compromís para pelear por la alcaldía de Valencia tras sus problemas judiciales.
Entre el auditorio le escuchaban el secretario general adjunto de ERC, Oriol López, la diputada Laura Castel, la vicesecretaria Laura Pelay, además de su predecesor en la portavocía del Congreso, Joan Tardà, padrino político de Rufián y el único dirigente de Esquerra que secunda abiertamente su propuesta de frente común de izquierdas. Junto a ellos estaban la líder de Podemos, Ione Belarra, y su máxima representante en Cataluña, María Pozuelo, además del secretario de la Mesa del Congreso Gerardo Pisarello, en representación de los Comunes. Podemos, Ione Belarra, y su máxima representante en Cataluña, María Pozuelo, además del secretario de la Mesa del Congreso Gerardo Pisarello, en representación de los Comunes.
«Esto no hace daño»
Rufián ha defendido su intención de «arrastrar a Podemos, a IU y a Sumar desde la perspectiva independentista» con la «responsabilidad histórica» que, a su juicio, carga ERC. «Y esto no hace daño», ha zanjado. «Estaba harto de que todo el día se hablara de la última de Ayuso», ha relatado el portavoz en el Congreso. «Ahora se habla de lo que tiene que hacer la izquierda, que es incómodo para mucha gente pero es bueno». Un debate que, a su juicio, ofrece «la oportunidad de repetir» lo que se hizo el 23-J de 2023 en las próximas generales, porque «el eje volverá a ser el mismo, fascismo-antifascismo».
Montero, por su parte, ha abogado también por «hacer equipo con Rufián», sin ir más allá en la concreción del proyecto. «Que esta cosa funcione, sea como sea es buena idea», se ha limitado a apuntar la número dos de Podemos, convencida como el dirigente republicano de que es la única salida realista para la izquierda a la izquierda del PSOE, aunque sin despejar cómo concilia este acto con la lista conjunta de Podemos con IU y Sumar en Andalucía criticada, sin embargo, por Pablo Iglesias por ser a su juicio una cesión de los morados.
La actual europarlamentaria de Podemos no ha rehuido las posibles contradicciones con el discurso del dirigente republicano en asuntos como la seguridad o las políticas de vivienda, preguntándose «cuándo la izquierda ha dejado de hablar de seguridad». «La izquierda no habla de otra cosa que de tener seguridad en nuestra vida» por la vía de «limitar el precio de alquileres y de los alimentos», el feminismo y otras medidas, ha argumentado.
Una reflexión ante la que Rufián le ha reclamado «reconocer que hemos decepcionado» tras los años de acción de gobierno tanto de Esquerra como de Podemos. «Se le puede echar la culpa de todo al PSOE, pero también tenemos que decirlo», ha admitido. «Antes la gente iba a frenar desahucios y ahora se ponen la alarma de Seguritas… esta es la realidad. Tenemos que inventarnos algo electoral para intentar frenarlo».
En este contexto, Rufián ha defendido la necesidad de dar la batalla en las redes sociales, donde crece la extrema derecha entre los más jóvenes. «Prefiero llenar TikTok que bibliotecas», ha afirmado, «porque mi hijo mira TikTok». Así, ha insistido en que los jóvenes ya no se informan por medios convencionales y conocen mejor «a Vito Quiles que al presentador de Informe Semanal». El republicano ha denunciado la «autocomplacencia de la izquierda» y un «partidismo frágil» que impide la confluencia que propone para las próximas elecciones generales. «Hay que convencer a la gente piense lo que piense, sin tantas manías ni tanto léxico».