Los ataques de Israel contra Líbano han revelado la debilidad del alto el fuego alcanzado este martes entre EEUU e Irán. Teherán ha denunciado que esta ofensiva viola la tregua porque el país árabe entraba dentro del acuerdo, mientras que Washington y Tel Aviv han rechazado esta afirmación. Como consecuencia, la República Islámica anunció ayer el cierre del estrecho de Ormuz, pero este jueves, el viceministro o de Exteriores persa ha afirmado que está abierto y que, para cruzarlo, es preciso coordinarse con el Ejército chií. En este confuso escenario, las informaciones contradictorias han levantado una bruma en la que parece que solo hay una cosa clara: el control de Irán sobre una ruta clave para la economía mundial.

Siete buques han cruzado el estrecho de Ormuz durante esta mañana, los cuales o bien habían hecho escala en puertos persas o transportaban cargamento iraní. Se trata de un número ínfimo en comparación con los 135 barcos que, de media, cruzan este angosto paso marítimo en ambas direcciones y en condiciones normales. Por ello, Sultan Al Jaber, ministro de Industria de Emiratos Árabes Unidos y CEO de la compañía petrolera nacional de Abu Dhabi, ha señalado que el estrecho de Ormuz no está abierto, y que «el acceso está siendo restringido, condicionado y controlado» por Irán.

Esta afirmación que contradice las palabras de JD Vance, vicepresidente de EEUU, quien ha señalado que existen señales de que el tráfico en el estrecho de Ormuz estaba comenzando a reactivarse. Lo cierto es que, desde que comenzó la guerra, los navíos de países que Irán considera no hostiles han podido cruzar el estrecho. De hecho, tres petroleros chinos, repletos de crudo saudí e iraquí, han iniciado este jueves su ruta para salir del golfo Pérsico: dos echaron el ancla cerca de la entrada del estrecho de Ormuz y el tercero desapareció del seguimiento digital, según ha informado Bloomberg.

Por el contrario, la ONU estima que 2.000 barcos y 20.000 marineros se encuentran atrapados en el golfo Pérsico desde el inicio de la guerra, incapaces de cruzar el estrecho de Ormuz para continuar su rumbo, entre los que se encuentran petroleros, metaneros, graneleros e incluso seis cruceros turísticos. En este sentido, Richard Meade, redactor jefe de Lloyd’s List Intelligence, señaló en declaraciones a The Guardian que, más allá del alto el fuego, hasta que las navieras no tengan algún tipo de detalle sobre los términos requeridos para salir del estrecho, van a esperar antes de hacer cualquier movimiento.

Un peaje para cruzar Ormuz

Por su parte, las palabras del viceministro de Exteriores persa evidencian el control que Irán tiene del estrecho de Ormuz, sobre el cual la República Islámica quiere establecer un sistema de peajes para atravesarlo. Así, Teherán ha señalado que, para cruzar, es preciso pagar un dólar por barril en criptomonedas. Se trata de un movimiento que se produce días después de que se reportara que Teherán estaba cobrando tasas aleatorias de hasta dos millones de dólares a los barcos que querían pasar por el estrecho, así como de la aprobación por el Parlamento iraní de un proyecto de ley con el que establecer un sistema de peajes en Ormuz.

Ante esta situación, Arsenio Domínguez, jefe de la Organización Marítima Internacional (IMO en inglés), organismo especializado de las Naciones Unidas, ha rechazado los intentos de Irán de cobrar un peaje por cruzar el estrecho de Ormuz, tachándolo de inaceptable y calificándolo de peligroso precedente. Según Domínguez, se trata de un sistema que no está en línea con el derecho internacional.

El peor escenario para navegar

Paralelamente, las navieras se muestran escépticas y continúan a la espera. Este jueves, Neil Roberts, jefe de marina y aviación en Lloyd’s Market Association, ha asegurado que era altamente improbable que el comercio se restableciera de inmediato en el golfo Pérsico pese a la tregua, mientras que Martin Kelly, experto de EOS Risk Group, ha señalado que la información sobre las minas en el estrecho de Ormuz es «el peor escenario para el tráfico marítimo». Según Kelly, si el paso está lleno de minas, removerlas para lograr una ruta segura llevará meses.

En esta misma línea, Peter Sand, experto de la agencia especializada en análisis marítimos Xeneta, ha asegurado que «el alto el fuego debe venir acompañado de una dosis de realidad porque es improbable que se produzca un rápido retorno a la normalidad para los portacontenedores en Oriente Medio«. No en vano, las navieras de portacontenedores están manteniendo al mínimo las rutas programadas por este enclave hasta conocer más detalles sobre las posibilidades reales para atravesar el estrecho de Ormuz.

Es en este escenario en el que se ha conocido que Irán ha permitido el paso del primer petrolero no amistoso con la República Islámica desde el inicio de la guerra. Por el momento, Wall Street ha reaccionado al alza: el S&P 500 ha repuntado hasta registrar niveles máximos en la sesión.

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