Lejos de rehuir de él, la arquitectura ha encontrado en el medio rural un laboratorio a gran escala en el que ensayar nuevas formas de habitar, producir y gestionar el territorio. La provincia de Burgos es buen ejemplo de ello, ya que hasta cuatro obras -una está en la capital- se han colado entre las 209 finalistas de los Premios Arquitectura que organiza anualmente el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (Cscae).
El Centro de Recepción de Visitantes Clunia Sulpicia, en Peñalba de Castro; el Centro de Interpretación ‘El Bueno, el Feo y el Malo’, en Covarrubias y la rehabilitación interior de una antigua edificación agrícola, ubicada en el casco histórico de Sasamón, en una vivienda unifamiliar contemporánea, son las tres propuestas de la provincia. A ellas se suma una cuarta en la capital consistente en la reforma de una casa unipersonal.
La intervención en la imponente Ciudad Romana está firmada por Tejedor Linares Arquitectos y tiene como objetivo transformar la secuencia de llegada, la acogida y la iniciación de los futuros turistas. Se percibe como una plataforma topográfica abstracta en la pendiente natural del paisaje (el Alto de Castro), mientras que su interior parece surgir de la tierra -a modo de cueva o abrigo- y dialogar con el agua subterránea que abastecía a la Ciudad Romana.
El Centro de Interpretación ‘El bueno, el feo y el malo’ fue un encargo del Ayuntamiento de Covarrubias para recuperar un edificio abandonado conocido como la casilla de San Tomás. Con un presupuesto muy limitado, se ha primado la reutilización de todos los materiales posibles y el mantenimiento de la estructura que se encuentra en buenas condiciones. Para el exterior se ha empleado troncos de sabinas quemadas en el incendio de 2022 y plantaciones de especies xerófilas autóctonas como sabinas, brezo o lavanda. La obra la suscribe Javier Sánchez López, de Búho Arquitectos.
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