Cuelga la cesta un zaguero de postín. Con ocho campeonatos del Mundo, dos de ellos individuales, y una prolífica carrera de 23 temporadas. Imanol López ( … Zumaia, 42 años) ha jugado a cuarenta tantos, a hacer dos en las quinielas y a sets. Cree que deja la pelota en mejor momento que cuando empezó. Aquel chaval de nueve años que se enfundó una cesta en su mano tendrá su partido final el lunes en el mejor sitio: un día de San Telmo en el frontón de su casa.

– ¿Va a ser un amanecer muy diferente el martes que viene?

– No lo creo, la verdad. Puede que los de la prensa me llaméis algo más pero no pienso que sea muy distinto a otro día.

– Arranca una nueva vida para usted.

– Sí. No va a haber tanta presión para mantener un físico preparado para el deporte, el dinamismo de las redes sociales o las entrevistas y me va a abrir un nicho para mi persona que luego ya veré en que lo voy usando. Me irá cambiando un poquito el aterrizaje de lo que es una vida diferente.

– ¿Tiene la sensación de que deja la cesta mejor que cuando empezó en ella?

– Mira, cuento una anécdota. Yo empece en 2003 y te llamaban para jugar los fines de semana. A la tercera llamada, Palomo, que en paz descanse, me dijo ‘López, que se cierra la barraca’. Eso fue porque los pelotaris tuvimos que empezar a cotizar y había algún problema con la Seguridad Social.

Siga.

– Y después de eso han sido 23 años de carrera en muchos frontones y con muchos momentos bonitos. El deporte ha cambiado. Invito a la gente a ir a Zumaia o Gernika, a que vean cómo el partido va más allá del frontón y los cuatro pelotaris. Hay música, DJs, gran ambiente… así que creo que ahora está mejor.

– ¿Considera que se va un gran campeón?

– Bueno, eso lo tendrá que decir la gente.

– No sea modesto, ahí están sus títulos. ¿Cuantos han sido?

– Seis campeonatos del Mundo por Parejas, dos Individuales, la Nations, League, el Guante de Oro… fíjate que el otro día mi aita me enseñó todos los recortes de prensa que tiene de mi y hasta me preguntó cuántas txapelas tenía.

– ¿Y cuántas tiene?

– 76. Pero fue porque me lo dijo él.

– Parece usted una persona muy distinta cuando está en el frontón y fuera de él.

– Soy un tipo bastante calmado en el día a día. En el frontón es muy distinto, me gusta la competición y ganar. Me convierto en una especie de tigre (ríe). Se puede decir que Imanol llega al frontón, después es López con su casco, cesta y camiseta y después de la ducha vuelvo a ser Imanol.

– ¿El delantero con el que mejor ha congeniado?

– Goiko siempre ha sido la persona con la que tienes esa química especial. Los dos nos hemos entendido muy bien en el frontón y creo que ha sido fruto de ser dos pelotaris serios, profesionales y que teníamos claro el trabajo a desempeñar.

– ¿Y si tiene que elegir un frontón?

– Te diría que el Miami. Estuve once años allí jugando seis días a la semana con la quinielas y lo sentí como un lugar especial. Ese frontón me marcó mucho, como los cuatro años que viví en México.

– ¿Pero en Zumaia le seguirán parando?

– Claro, claro. Lo del pueblo nunca se pierde. Es gente que me ha visto crecer.

– Empezó con…

– Nueve años. A mi aita le encantaba la pelota. Jugué a mano, a pala, rompí no sé cuántos cristales por Zumaia… Todo lo que hice de pequeñito me ayudó mucho para tener las bases y los fundamentos bien. Una vez que me metí la mano aquí (señala la cesta) se convirtió en mi amor platónico y tiramos por ese camino.

– ¿Cómo se imagina el partido del lunes?

– Creo que va a haber un mix bonito en el frontón entre gente que acude regularmente, aficionados, con familia, y amigos del pueblo que van a estar. Lo más importante es que el frontón esté bonito y que la gente disfrute.