Jueves, 9 de abril 2026, 20:26
| Actualizado 21:10h.
Jon Morillo completó el pasado fin de semana su cuarto Everesting del año ascendiendo 66 veces la parte más dura del puerto de Erlaitz, de casi cuatro kilómetros y 418 metros de pendiente. Ha sido el reto más exigente hasta la fecha para el irundarra, ya que, no conforme con alcanzar los 8.848 metros de desnivel acumulado del Everest, esta vez completó un triple desafío hasta alcanzar los 26.544 metros de desnivel acumulado.
Las ascensiones no estuvieron exentas de complicaciones, puesto que el ciclista venía arrastrando desde hacía unas semanas molestias en una de sus rodillas, dolencia que requirió la intervención de su biomecánico de confianza, Gorka, para poder completar el objetivo. En total, Morillo necesitó 57 horas para finalizar este triple Everesting, de las cuales 33 horas y media las pasó pedaleando encima de la bicicleta.
El irundarra comenzó su aventura el pasado viernes, a las 10.00 de la mañana. El primero de sus tres bloques lo hizo casi del tirón: «Necesité unas 11 o 12 horas para alcanzar los primeros 8.848 metros de desnivel acumulado, parando solo una hora para comer». Al rato de ponerse a pedalear, sin embargo, empezó a sentir dolores en una de sus articulaciones, una punzada que fue más a medida que iba sumando kilómetros.
Intervención de Gorka
El segundo bloque fue el más complicado para el jóven deportista, ya que la pierna le comenzó a fallar y tuvo que ir parando cada dos o tres ascensiones. «Se me hizo muy tarde, en total estuve parado unas seis o siete horas debido a los dolores». En esas circunstancias, Morillo optó por llamar a su biomecánico: «Durante la prueba cambiamos las calas y subimos un poco la altura del sillín, lo que me hizo cambiar un poco la forma de pedalear». Con los ajustes, el irundarra comenzó a sentirse cada vez mejor y consiguió completar el segundo Everesting.
La noche del sábado al domingo, el corredor optó por dormir unas tres horas, puesto que «tenía la pierna que no podía ni andar». Gracias al descanso y tras dejar reposando la rodilla con hielo, Morillo retomó el desafío a las 3.00 de la madrugada. Esta vez decidió llevar «un ritmo más lento» en las ascensiones, pero sin dejar de pedalear. Tan solo paró a mitad del día para comer algo. «Me encontré bastante bien, hice 40 kilómetros de seguido», recuerda. En la última ascensión, el irundarra contó con el apoyo de otros ciclistas y ya arriba le esperaban amigos, familiares y compañeros del Club Ciclista Irunés para festejar la hazaña.
Rememorando aquellos días, Morillo se siente especialmente agradecido a la labor de su biomecánico: «Gracias a Gorka pude acabar el reto, creo que con los dolores que tenía hubiera sido complicado». Tampoco quiso olvidarse de su cuadrilla, que fueron a apoyarle la madrugada del sábado.
Jaizkibel desde Lezo
Morillo se propuso a finales del pasado año completar un Everesting al mes este 2026. Tras ascender el Col de Rates (enero), Jaizkibel desde Justiz (febrero), Ibardin (marzo) y Erlaitz (abril), el irundarra pretende volver en mayo a las rampas de Jaizkibel para realizar su quinto reto del año. Esta vez subirá desde Lezo, una ascensión de unos ocho kilométros y con un desnivel acumulado de 518 metros.
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