La medicina avanza a pasos agigantados. Cada vez son más los utensilios y herramientas que se pueden incorporar en el día a día para mejorar nuestra salud o, incluso, monitorearla. En un reciente estudio, publicado por el medio científico Science Translational Medicine, se ha hecho referencia a uno de estos métodos revolucionarios: las lentillas inteligentes. Estas se consideran una herramienta prometedora de cara a monitorear y tratar determinadas afecciones como, por ejemplo, la presión intraocular en el glaucoma.
Un estudio enfocado a mejorar la salud ocular
Mientras que ya existen muchas lentillas inteligentes que utilizan componentes electrónicos, este estudio indagó para encontrar la manera de ejecutar una herramienta igual de útil pero más cómoda y segura para el usuario.
Por ello, diseñaron un sistema de lentillas poliméricas al 100%, con respuesta mecánica, para detectar cambios en la presión intraocular y liberar uno o más fármacos que ayuden a alcanzar el umbral de presión y reducirla. Los hallazgos, han demostrado que la medición de estas lentillas es fiable al compararlas con las herramientas de medición estándar, y que produce un efecto terapéutico similar al de las gotas oftálmicas.
El glaucoma, más que un simple problema de visión
El glaucoma, a día de hoy, sigue siendo una de las principales causas de ceguera irreversible en todo el mundo. Sin embargo, pese a la gravedad de este problema en la visión, las terapias tópicas convencionales, se suelen ver bastante limitadas ya que no suelen tener demasiada adherencia en el paciente, entre otras cuestiones.
El glaucoma suele surgir cuando el fluido natural del ojo no se drena correctamente, lo que hace que aumente la presión interna y el nervio óptico se vea dañado. Normalmente, se desarrolla el glaucoma de ángulo abierto, que tiene un progreso lento y asintomático hasta que se pierde la visión; pero también se pueden dar el de ángulo cerrado, el congénito o el secundario.
Entre los síntomas que se suelen experimentar, normalmente, aparecen en etapas tardías. La pérdida de visión es uno de lo más notorios y suele aparecer en la zona periférica o lateral, avanzando hacia la visión túnel. Entre los factores de riesgo, se encuentran ser mayor de 40 años, tener antecedentes familiares, tener ascendencia africana, latina o asiática, o padecer diabetes o miopía.
El glaucoma se suele detectar mediante un examen oftalmológico completo. Es importante tener en cuenta que no tiene cura, aunque sí que se puede tratar mediante gotas oculares, terapias de láser o cirugías para disminuir o rebajar la presión en el nervio óptico.