El herpes zóster representa una elevada carga sociosanitaria y económica para el sistema sanitario y la sociedad española, especialmente entre personas con condiciones de inmunocompromiso y enfermedades crónicas. Así lo ponen de manifiesto dos investigaciones recientes que analizan tanto su impacto clínico como su repercusión económica en poblaciones de riesgo.
Uno de estos estudios, ‘Prevención del herpes zóster en el paciente con enfermedades crónicas: una necesidad por su impacto socio-sanitario’, ha sido elaborado por médicos de Atención Primaria, Neumología, Endocrinología y Cardiología de varios centros de Madrid, Comunidad Valenciana y Andalucía y publicado en la revista Medicina de Familia, de la Sociedad de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). Mientras que el segundo, ‘The real-world economic impact of herpes zoster disease in patients with selected underlying conditions in Spain’, ha sido publicado en la revista científica Human Vaccines and Immunotherapeutics.
Según esta última investigación, donde se cuantifica el impacto económico directo e indirecto del herpes zóster en pacientes de riesgo, se estima que el coste anual agregado del herpes zóster en España superaría los 121 millones de euros en poblaciones de alto riesgo y cada episodio puede suponer alrededor de 1.100 € en costes sanitarios y sociales en pacientes con comorbilidades y cerca de 1.208 € en pacientes con condiciones de inmunocompromiso.
“La cuantificación del coste económico real del herpes zóster es importante porque permite conocer con precisión el impacto clínico, sanitario y social de la enfermedad, especialmente en poblaciones con comorbilidades o inmunodepresión”
Además, respecto del coste total, los costes indirectos (asociados a bajas laborales) representaron el 4,7 % en pacientes con comorbilidades y el 22,9 % en pacientes con condiciones de inmunocompromiso. Se trata de una investigación retrospectiva de carácter observacional, basada en bases de datos de historia clínica electrónica de siete comunidades autónomas en un periodo de 7 años (2014-2021).
La Dra. Helena Moza Moríñigo, coautora de este estudio y especialista en Medicina Preventiva, ha indicado que “la cuantificación del coste económico real del herpes zóster es importante porque permite conocer con precisión el impacto clínico, sanitario y social de la enfermedad, especialmente en poblaciones con comorbilidades o inmunodepresión”.
También desde la perspectiva asistencial, el herpes zóster supone un aumento del uso de recursos sanitarios, especialmente en poblaciones vulnerables debido a que los pacientes con patologías de base requieren más consultas de Atención Primaria, visitas a especialistas, pruebas diagnósticas, así como hospitalizaciones y estancias prolongadas. Este incremento de actividad asistencial refleja no solo la gravedad clínica de la infección, sino también la presión asistencial adicional sobre el sistema sanitario.
En cifras, el virus varicela-zóster queda latente en el organismo pudiendo reactivarse años más tarde. Cuando se reactiva, puede llegar a desencadenar un dolor intenso e incapacitante, especialmente a partir de los 50 años y aquellas que tienen el sistema inmunitario comprometido o con comorbilidades como diabetes, EPOC, asma o patologías cardiovasculares. De hecho, la incidencia del herpes zóster alcanza hasta 659 casos por 100.000 personas en pacientes inmunocomprometidos y 614 casos por cada 100.000 personas en pacientes con comorbilidades.
En España, los datos del sistema nacional de vigilancia mostraron un aumento del 41 % en la incidencia de herpes zóster en personas de 50 a 54 años (333,5 casos/100.000 habitantes) en comparación con las personas de 45 a 49 años (235,7 casos/100.000 habitantes). La incidencia continuó aumentando con la edad, alcanzando los 877,1 casos/100.000 habitantes en personas de 80 a 84 años.
Según explican los investigadores, todas las personas que han pasado la varicela, hasta el 90% de la población adulta en España, están en riesgo de sufrir un herpes zóster. De hecho, se estima que una de cada tres personas de entre 50 y 90 años desarrollará esta enfermedad a lo largo de su vida. A los 85 años, esta probabilidad aumenta a una de cada dos personas.
Todas las personas que han pasado la varicela, hasta el 90% de la población adulta en España, están en riesgo de sufrir un herpes zóster
La Dra. Raquel Alfaro, coautora de la publicación, señala que “los pacientes crónicos son más susceptibles a desarrollar herpes zóster y a experimentar una evolución más desfavorable. El dolor asociado puede cronificarse, llegando a ser limitante en la vida diaria”.
Así, en estos pacientes crónicos también es frecuente una mayor intensidad y duración del dolor, más riesgo de recurrencias y un incremento de la polimedicación. Además, el impacto en su calidad de vida es notable debido a síntomas como alteraciones del sueño, ansiedad o depresión.
Teniendo en cuenta el impacto clínico y económico, los autores señalan la necesidad de actuar en poblaciones con enfermedades crónicas o inmunocomprometidas. En concreto, destacan la necesidad de implementar estrategias para la reducción de hospitalizaciones, la disminución del uso de recursos asistenciales, menor gasto farmacológico y reducción de bajas laborales. En definitiva, los resultados de los nuevos estudios sugieren que abordar el herpes zóster desde la anticipación preventiva se perfila como una de las palancas clave para garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario y social en España.
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