La semana en los mercados ha sido de infarto. La amenaza de la aniquilación de una civilización entera proferida por Donald Trump el martes ha derivado en unas negociaciones de paz que acercan a las Bolsas a sus niveles previos a que comenzara el ataque a Irán. El Ibex cerró el viernes 27 de febrero a 18.496,6 puntos, y hoy supera los 18.200, tras subir más de un 0,6%. La subida necesaria para llegar a ese nivel es inferior al 2%.

Los inversores son optimistas (con muchos asteriscos) sobre las conversaciones para consolidar el alto el fuego entre Teherán y Washington. Los negociadores, en principio, se sentarán en Pakistán a partir del sábado. Aunque la situación continúa siendo inestable, ya que hay numerosas dudas sobre la capacidad de alcanzar la paz, los mercados descuentan que habrá un final feliz en un tiempo razonable y muchos inversores temen perderse una escalada alcista.

Entre los expertos, hay opiniones para todos los gustos. Emilio Ortiz, director de Inversiones de Mutuactivos, señala en su carta trimestral a inversores: “Trump es errático e impredecible, pero cada vez que sus decisiones han tenido un impacto negativo en los mercados, particularmente en el de bonos, ha dado marcha atrás en sus exigencias”. La primera línea roja que debe despejarse es la de los ataques de Israel a Líbano. Es necesario que cesen para empezar a hablar.

Entre los índices más optimistas aparece el Ibex, a punto de cerrar la semana con un alza del 4% y muy cerca, a menos de un 2% de los 18.497 puntos a los que cerró el viernes 27 de febrero, víspera de que estallara el conflicto en Oriente Próximo. La distancia es la menor entre las Bolsas del Viejo Continente, mientras que la alemana es la más alejada. El Cac debe subir cerca de un 6% para alcanzar las cotas previas al estallido del conflicto.

De todos los activos, la renta variable es el más intrépido. Ni los bonos, ni el petróleo, ni las divisas, ni los metales preciosos están en la misma situación. Los tipos de interés de los bonos soberanos a largo plazo de las economías occidentales se han disparado unos 50 puntos básicos. El oro negro se paga a 96 dólares el barril de brent, cuando antes de que se pusiera en jaque la estabilidad mundial el precio se situaba en unos 70 dólares. La buena noticia es que los 120 dólares que se alcanzaron la semana pasada están ahora lejos.

Los metales preciosos, por su parte, están lejos de los precios previos al conflicto. Esta vez, no han servido como activos refugio. Todo lo contrario, ante la expectativa de subidas de tipos. Si el mercado descontaba que Estados Unidos bajaría el precio del dinero hasta tres veces este año, ahora incluso estima que puede producirse una subida. Y en el caso del Banco Central Europeo, el número esperado de alzas llevaría en el escenario más extremo al 2,75%.

Pese a que la evolución de los distintos activos no está totalmente de acuerdo sobre cuándo se pondrá el punto final a la guerra, Eric Muller, de la gestora estadounidense Muzinich & Co, resume que los mercados siguen descontando un fin relativamente rápido del conflicto”. Araceli de Frutos, asesora del fondo Alhaja Inversiones, señala que “el rebote de las Bolsas ha sido espectacular, señal del apetito por el riesgo que existe y de la liquidez que existe en el mercado”.

Los expertos en energía son conscientes de que las perturbaciones en los precios no se solucionarán de la noche a la mañana. Ni siquiera en el más optimista escenario de que se llegue a una paz duradera ya misma. Así, Malcolm Melville, gestor de fondos de materias primas en Schroders, advierte de que el volumen de buques que atraviesan el estrecho tendrá que aumentar de forma significativa en las próximas dos semanas para que el mercado petrolero se convenza de que la crisis ha terminado. “Pasarán semanas o incluso meses hasta que los niveles de producción vuelvan a la normalidad, teniendo en cuenta los 10 millones de barriles diarios de producción suspendida y los daños causados a algunas instalaciones”, añade.

Los economistas de Bank of America Claudio Irigoyen y Antonio Gabriel señalan en una nota que, pese a que una escalada en el conflicto parece ahora menos probable, aunque el alto el fuego se mantenga “es poco probable que volvamos al escenario anterior a la guerra; persistirá cierta perturbación en los mercados energéticos, lo que seguirá frenando el crecimiento y elevando la inflación”.

Los mercados en Estados Unidos, mientras tanto, han abierto con subidas superiores al 0,5% en el Nasdaq, mientras que el S&P 500 apenas se mueve y el Dow Jones registra mínimas caídas. El dato macroeconómico del día ha asustado a los inversores. El incremento en marzo del IPC en el país fue el mayor desde 2024 con un alza del 0,9%.

El cierre efectivo del estrecho durante la guerra de seis semanas entre Estados Unidos e Israel e Irán ha sacudido los mercados mundiales, provocando un aumento vertiginoso de los precios del petróleo y una escasez de suministro energético. Como muestra de que el conflicto está generando presión sobre los precios más allá de la región, hoy se ha conocido que los precios de fábrica en China subieron por primera vez en tres años y medio en marzo, según datos oficiales.

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