El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha instado a las instituciones de la UE a suspender el acuerdo de asociación con Israel y a actuar «con coherencia» ante «violaciones flagrantes del derecho internacional humanitario». «No permitamos una nueva Gaza en Líbano», ha urgido.

Sánchez se ha pronunciado en estos términos en el European Pulse Forum 2026, organizado por Politico y beBartlet en el CosmoCaixa de Barcelona, donde ha defendido esta suspensión «por coherencia y también por empatía» y para que la posición mantenida por los Veintisiete en Ucrania sea apoyada por el resto del mundo.

«España, por supuesto, está preparada para dar ese paso junto con otros muchos países europeos», ha dicho, y ha considerado evidente que Israel está atropellando y violando muchos de los artículos del acuerdo de asociación.

Este mismo viernes el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha acusado al Gobierno español de librar contra su país una «guerra diplomática», que asegura que no tolerará. A estas palabras Sánchez no ha respondido de forma directa.

Orden global basado en reglas

Sánchez ha hecho una defensa de la Unión Europea y de su apuesta por un orden global basado en reglas, pero ha recordado que debe ser firme en la defenas del derecho internacional. «No podemos quedarnos solamente con el lamento, la frustración. Basta con mirar a Gaza para ver cuáles son las consecuencias de esta violación que se está haciendo del derecho internacional», ha añadido.

En su opinión, muchos países del sur global están pendientes de la posición que tome Europa, cuyos ciudadanos no deben renunciar a ser un faro para el mundo, sino avanzar en esta dirección. «No necesitamos unanimidad para avanzar; necesitamos voluntad, voluntad política», ha dicho en referencia al sistema de decisión de la UE.

Compromiso con la paz

Ha defendido que, en un momento de «retroceso en la solidaridad global», los líderes de Europa deben hacer lo que «esperan y desean sus ciudadanos»: involucrarse ante los desafíos globales de la humanidad y rearmarse moralmente.

«Europa no solamente es rearmarse para hacer frente a sus problemas de seguridad y de defensa, sino también rearmarse en lo moral para poder contribuir al desarrollo estable y de paz en el conjunto del mundo», ha sostenido.

No replegarse

Sánchez ha contrapuesto la posición que ve en algunos países respecto al mundo con la que debe tomar Europa: «No hay que caer en la tentación de pensar que, en un mundo cada vez más tensionado, la solución es replegarse». Ha rechazado mirar para otro lado ante las violaciones del derecho internacional y ante el uso del comercio como «armas contra supuestos socios», porque sería asumir el marco de debate y las formas de las fuerzas reaccionarias.

Por eso, lamenta que estas fuerzas aseguren que Europa se está quedando atrás: lo ha ejemplificado con cifras del estado del bienestar que «no se encuentran en otros lugares» y ha añadido que Europa es «confianza», «predictibilidad» y «estabilidad para con el resto del mundo».

En esta apertura al mundo, según él, se debe incluir la apertura al comercio, al talento y a las ideas y también a la «migración legal, segura y ordenada».