Este viernes saltaba la noticia: Tana Rivera (26) y Andrés Roca Rey (29) serían la nueva pareja sorpresa, según la información que desveló el programa Y ahora Sonsoles. Aunque la relación es «relativamente reciente», su vínculo amoroso se produce tras años de una estrecha amistad. Ambos comparten los mismos círculos sociales y llevaban mucho tiempo coincidiendo en eventos similares. Dado la novedad de todo, ambos han preferido mantener la relación en la más estrecha intimidad. «Al parecer llevan una semana saliendo», ha indicado la periodista Pilar Vidal, que asegura que comenzaron a salir «poco antes de Semana Santa».
Tana Rivera y Roca Rey, la nueva pareja del momento
Según pudo confirmar ¡HOLA!, se conocen desde hace muchos años, son muy amigos y llevan mucho tiempo disfrutando de planes, viajes, tentaderos y fiestas en pandilla, pero esta primavera han dado un paso más y los dos están muy ilusionados. La hija de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo lleva en la sangre el arte del toreo, heredando de cuatro generaciones atrás la pasión por la lidia -es hija, nieta, bisnieta y tataranieta de diestros-. En 2024, además, fue nombrada maja de honor de la peña taurina femenina Las majas de Goya, tomando el relevo de su abuela materna, Cayetana Fitz-James Stuart.
Tana Rivera lleva en la sangre la pasión por la lidia
De su relación sólo saben sus amigos más íntimos y sus familias y era su deseo poder disfrutar de un tiempo a escondidas de luces y focos. «Yo lo que sé es que tienen relación desde hace tiempo, se tratan mucho desde hace años…», ha incidido Paloma García-Pelayo en Y ahora Sonsoles, que ha subrayado que, a pesar del secreto a voces, los protagonistas de este romance «no lo dan todavía como algo oficial». Además de llevar la tradición taurina en la sangre, Tana también sigue los pasos de dos mujeres que están de lo más presentes en su vida: su madre y su abuela, Carmina Ordóñez, ambas enamoradas de toreros en ciertos puntos de su vida.
Tana Rivera sigue los pasos de su madre y su abuela, ambas enamoradas de toreros
Carmen Ordóñez y Paquirri
Carmina, hija del legendario torero Antonio Ordóñez, creció con el eco de los aplausos en las corridas. Tras su muerte en 2004, la abuela de Tana Rivera sigue siendo una inspiración para su nieta, que no ha dudado en hacerle algún que otro guiño en los últimos años recreando algunos de sus looks más icónicos, o siguiendo sus pasos en todo lo relativo al mundo del toreo. Su historia de amor con Francisco Rivera ‘Paquirri’ fue una de las más mediáticas y comentadas en la crónica social española. Lo de Carmen Ordóñez y Paquirri fue un flechazo. Ella apenas tenía 15 años, él 22. Ella era hija de uno de los grandes toreros del momento, él un aspirante a diestro con ganas de abarrotar las plazas. Juntos, protagonizaron una historia de amor que hizo soñar a la España de la época. El cuento de hadas, al final, terminaría en el año 1979, pero, como recordó su hijo Francisco en ¡HOLA!, fue la ruptura más civilizada que había visto en su vida.
© GTRESCamina Ordóñez en 2001
Se conocieron en Tarifa, en un festival taurino organizado por el maestro Antonio Ordóñez en el que el Francisco tenía faena. Él le regaló un clavel al terminar el ruedo. Fue un ‘amor a primera vista’, que a los meses se convirtió en un: «Yo os declaro marido y mujer». Se casaron un 16 de febrero del año 1973: ella tenía 17 años y él 24, y aunque al principio los padres de la novia no estuvieran de acuerdo con su relación, el noviazgo salió adelante y acabó en boda.
© GTRESLa boda de Carmina Ordóñez y Paquirri
La hija de Antonio Ordóñez había sufrido con la tauromaquia como nieta, hija, sobrina y esposa, pero nunca le aconsejó a Paco que dejase el toreo. «Es su vida y él tiene todo el derecho del mundo a seguir, si así lo desea». Y como el destino, es caprichoso, al tiempo terminó siendo madre de dos diestros -Francisco y Cayetano Rivera-, y aunque «no quisiera… si la felicidad de cualquiera de mis hijos está en una plaza de toros, vestido de luces, no seré yo quien me oponga».
© Getty ImagesCarmina Ordóñez y Francisco Rivera ‘Paquirri’ con su hijo Francisco
Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera Ordóñez
Por su parte, Eugenia, siempre más discreta pero igual de vinculada a ese universo, vivió su propio capítulo sentimental con el torero Francisco Rivera Ordóñez, hijo precisamente de Carmina y Paquirri. Aquella relación, que unía aún más dos familias ya entrelazadas por la historia y la tradición, despertó un enorme interés mediático y fue vista por muchos como un símbolo casi novelesco de continuidad entre generaciones. Sería una tarde de 1992 cuando la Duquesa de Montoro conocería al gran amor de su vida, Francisco Rivera, en un tentadora a la que acudió junto a unos amigos. Poco después, iniciaron un noviazgo que se rompería a los dos años y que volvería a reanudarse en 1997.
Durante este período de tiempo, Eugenia tuvo una breve relación con el también torero Miguel Báez «El Litri», un viejo amigo con quien estaría un año saliendo. Un año después de volver con Francisco, los novios celebrarían la gran boda en Sevilla, concretamente el 23 de octubre de 1998. La catedral de la capital hispalense se vistió de largo para ser testigo del ‘sí, quiero’ ante más de un millar invitados, entre los que destacaban muchos toreros, nobles y artistas. El 16 de octubre de 1999, el matrimonio daba la bienvenida a su primera hija, Cayetana, un nombre con un gran significado para las dos familias, sin ir más lejos lo comparte con su abuela materna y su tío paterno. El amor de la pareja se truncó tres años y medio después de que pasaran por el altar.
© GtresonlineBoda de la pareja en Sevilla
© Europa PressEugenia Martínez de Irujo con su hija en la Feria de Abril en 2004
La abuela materna de Tana y de la que heredó su nombre, Cayetana de Alba, también puso sus ojos en un torero en sus años de juventud. Pepe Luis Vázquez fue el primer amor de la Duquesa de Alba, una relación que no prosperó debido a las diferencias sociales de la época. Con esta fuerte herencia familiar, no es de extrañar que ahora Tana, la tercera generación, haya puesto sus ojos en un matador de toros. Y aunque hablamos de una historia que apenas comienza, parece que la nieta de Carmina y de la Duquesa de Alba está muy ilusionada con su romance con Andrés Roca Rey.