Una Itzulia a 30 grados no hace honor a la larga historia de la carrera, que siempre tiene hueco para lo que en otros espacios … consideran ‘retro’. La Vuelta al País Vasco sigue la misma moda que en décadas atrás. Solo cambia la generación de los ciclistas. En la edición del 2026, ha flotado la que llega para rejuvenecer a la de Pogacar, que a los 27 años puede hacer historia en la París-Roubaix: el repoker de monumentos del ciclismo. Aunque lo consiga, aún le quedará ganar la txapela.

La boina vasca le corresponde a Paul Seixas, que se lleva tres etapas, la general y las portadas de L’Equipe. El galo de 19 años ha despertado una inusitada expectación. Convirtió la Itzulia en su jardín mientras deparó numerosas comparaciones. Con Hinault, el último francés en ganar el Tour, y con Pogacar. El esloveno, a los 19 años, competía en un equipo continental de su país. El ciclismo no había visto aún a ningún niño prodigio brillar de esta manera de forma tan prematura. Sólo le faltó encontrar pareja de baile bajo la lluvia camino de Bergara.

El cielo regaba a los ciclistas por las colinas guipuzcoanas, quizás llorando por las sentidas despedidas de Ion Izagirre, que se quedó sin podio, y de Pello Bilbao, que anunció su adiós a final de temporada. En la Vuelta al País Vasco impera la tradición. Le funciona. La lluvia aportó una épica a una etapa final que vio triunfar a dos adolescentes: Andrew August, de 20 años, y Paul Seixas.

El prodigio galo culminó su desfile con un ataque imponente en la subida de Gorla y un aprendizaje. Remar en solitario y a contracorriente en el valle del Deba es mala estrategia. Su intento de exhibición final fue capturado, con lo que los focos se desplazaron hacia la cabeza de carrera. Otra fuga numerosa que se iba a jugar el triunfo de etapa y el podio, los dos únicos alicientes que quedaban por resolver.

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Bajo el agua, sacó la cabeza el joven Andrew August. Estadounidense de Rochester nacido en el 2005. Sabe lo que son los inviernos fríos y soportar bajas temperaturas, lluvia y viento sobre la bici. «La clave ha sido que mucha gente, después de buen tiempo, con esta climatología tan dura, estaba o menos motivada o más asustada», aseguró. Su padre tenía una tienda. Le enseñó a ir a contracorriente en una tierra dominada por la NFL y la NBA. «Sería una cosa grandísima si logra atraer a aficionados de esos deportes».

Él tuvo claro desde niño lo de ser profesional. Y lo consiguió pronto. Con 17 años. Otro portento. Este año había estrenado su palmarés con un triunfo en la Volta a la Comunitat Valenciana. La Itzulia ha terminado de hacerle ciclista en su tercera temporada en el Ineos. En cuanto la carretera giró hacia la derecha y se empinó en busca de la cima de Asentzio, lanzó su candidatura a su primer triunfo World Tour.

Acompañado por una veintena de ciclistas escapada, algunos con el peso de Healy, Skjelmose o Soler, solo el español Raúl García Pierna, al que también le gusta la lluvia, pudo seguirle unos metros hasta terminar por ceder. El ritmo del adolescente era endiablado. Coronó el puerto con casi medio minuto de ventaja y bajó Elgeta con confianza. El triunfo era suyo. «Me considero un corredor fuerte en las subidas, con buenas cronos, así que espero ser un corredor de clasificaciones generales». Otro nombre a tener en cuenta.

Por detrás, Seixas tenía la oportunidad de despedirse a la francesa de su Itzulia. Pasando desapercibido. Pero no parece ser su filosofía. Su ataque demoledor a 57 de meta se quedó solo como un alarde para demostrar quién ha sido el más fuerte de la carrera. La respuesta al último intento de Lipowitz por dar un vuelco a la general. Esa labor le correspondió al Uno-X, el equipo que mejor ha competido estos seis días.

Los noruegos filtraron a cinco ciclistas en la fuga de 33, entre ellos a su líder Tobias Halland Johannessen. En el último Tour de Francia fue sexto tras recuperarse de un desmayo tras coronar el Mont Ventoux. En la Itzulia parecía buscar un triunfo de etapa que se le escapó en Basauri y Galdakao pese a ser el más fuerte. En Bergara tampoco logró rematar, castigado por ser el que llevó la iniciativa todo el día en busca del podio. El noruego desbancó a Ion Izagirre, más fuerte que Roglic pero sin equipo ni piernas para ir a por él. Se va de la Itzulia con seis podios, los mismos que Contador, el récord de una Itzulia que rotula el nombre de Paul Seixas. El galo supera a Gino Bartali como el campeón más joven de la historia de la Vuelta al País Vasco.