Nuestro gozo en un pozo. Hace medio siglo, medio Gijón estaba pegado a la pantalla para ver ‘Directísimo’, a sabiendas de que en el programa … de TVE, dirigido por José María Íñigo, actuaría nuestro paisano Danny Daniel. Lo haría con retraso, eso sí, por la retransmisión previa de la final de la Copa de Europa de balonmano, pero lo haría. Y al final… no. Sin explicación. Sin apenas unas breves palabras que justificasen la ausencia del cantante que, pocos años antes, había arrasado con su ‘Vals de las mariposas’, y que ahora cruzaba el charco para llevar a Latinoamérica su ‘Por el amor de una mujer’.

Ni cortos ni perezosos, en EL COMERCIO nos aprestamos en descubrir el tinglado que nos había quitado a Danny Daniel de la parrilla televisiva. «Mira, gallu», nos contestó, con el acento intacto a pesar de la fama internacional. «Son cosas muy desagradables, pero ya va siendo hora de que la gente las conozca». Ocurría que Daniel, que ese mismo día inauguraba una discoteca en Villalba, se había personado en tiempo y forma en el plató, con cuatro canciones preparadas. Ese era el trato que pronto empezaría a cambiar.

Cacicada de Íñigo

Primero, horas antes de la retransmisión, le comunicaron que, a causa del partido de balonmano, «debería interpretar solamente tres canciones, ya que el tiempo del programa se vería ostensiblemente reducido». Aceptó, pero cuando faltaba una hora para arrancar, ojeó el guion del programa y… «veo que está estructurado de la siguiente manera: una entrevista, Rita Pavone canta una canción, otra entrevista, salgo yo y canto dos canciones, entrevista, otra vez Rita Pavone con dos canciones, otra entrevista y por último una entrevista más a Rita Pavone y canta otra canción, que luego fueron dos». Resultado: cuatro o cinco canciones para la Pavone, solo dos para nuestro Danny Daniel. El gijonés amenazó con irse e Íñigo, con cajas destempladas y al grito de «¡Que se vaya!» no lo impidió. «Cacicada de José María Íñigo», titulamos hace hoy cincuenta años. «Cualquier pelagatos de fuera se coloca por delante de un artista nacional», recalcamos en el cuerpo de la noticia. ¡Fue grande la afrenta!