98 – CÁCERES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD: Wildens Leveque (10), Alex Mazaira (13), Matteo Strikker (12), Albert Lafuente (14), Álvaro Palazuelos (10) – cinco inicial — Patrick Lima (2), Pierce Uniacke (0), Luis García (2), Pol Campeny (2), Erikas Kalinicenko (16), Lance-Amir Paul (17) y Ruiz Crespo (0).

85 – UEMC BALONCESTO VALLADOLID: Pablo Marín (2), Isaac Haney (23) Juan García-Abril (1), Iñaki Ordóñez (11), Fares Ochi (11) – cinco inicial – Eduard Arques (11), Jacob Hanna (3), Pau Isern (18), Pablo Martín (5) y José Antonio Montilla (0).

MARCADOR POR CUARTOS: 27-29, 53-50 (descanso), 70-65 y 98-85 (final).

ÁRBITROS: Asunción Langa de Martín y Alberto García Parejo. Eliminado por cinco faltas el visitante Jacob Hanna.

INCIDENCIAS: Partido de la vigesimocuarta jornada del grupo Oeste de la Segunda Federación disputado en el pabellón Multiusos Ciudad de Cáceres. Unos 1.200 espectadores. En la previa del encuentro se rindió un emotivo homenaje a Lorenzo Díaz ‘Chipi’, director deportivo del Cáceres fallecido esta semana.

El de este sábado fue el triunfo más emotivo del Cáceres Patrimonio de la Humanidad en toda su historia. En un encuentro cargado de sentimiento por el fallecimiento esta semana del que era su director general, Lorenzo Díaz Chipi, el conjunto verdinegro se impuso 98-85 al Valladolid. El triunfo fue para él.

Homenaje a Chipi en el Multiusos antes del Cáceres-Valladolid

Acudió en buen número y con tiempo la afición del Multiusos para asistir al homenaje a Chipi. El acto consistió en la colocación de una silla con un ramo de flores junto al banquillo, un recuerdo a su memoria en las pantallas del videomarcador, un larguísimo aplauso y un respetuoso minuto de silencio. Además, los jugadores lucieron crespones negros en sus camisetas.

Y en este contexto tan emotivo y con la anunciada intención de dedicar la victoria a la memoria de Chipi, comenzó el Cáceres el último partido de la liga regular en casa, a la espera de si habrá más tras el desenlace definitivo en Toledo.

Con ritmo, buenas defensas de inicio y dos triples consecutivos de Albert Lafuente, empezó el Cáceres con una ventaja 8-0 de salida. Pero a base de triples los visitantes le dieron rápidamente la vuelta al marcador. La intención de los pucelanos era clara: querían un partido rápido, y lo conseguían con ataques que apenas se resolvían en uno o dos pases, lo que ponía al que llegaba como líder de la clasificación con sus primeras ventajas mediado el primer cuarto (11-15).

Los cacereños se afanaban por recuperar rápido posiciones defensivas, pero Valladolid, aún en ataques más estáticos, imprimía velocidad a su juego consiguiendo así opciones cómodas de tiro. La selección de tiro de los verdes era adecuada, por lo que conseguía anular las transiciones albivioletas, y el intercambio de aciertos se sucedía para llegar al final del cuarto igualados. Y aunque en el tramo final del cuarto consiguieron transitar alguna vez con velocidad los visitantes, la igualdad vino dada en buena parte al no conceder ningún rebote ofensivo en todo el primer cuarto y sí obtener algunas segundas opciones en ataque que fueron aprovechadas principalmente por Matteo Strikker.

El Cáceres firma un triunfo coral ante el líder Valladolid

Dos buenas defensas y un tres más uno de Erikas Kalinicenko pusieron la alegría en el ambiente por ver a su equipo cuatro arriba (33-29) y a su jugador más emblemático cada vez más recuperado.

La intensidad defensiva crecía en el equipo de Jacinto Carbajal, que mantenía cerrada su canasta, con lo que el parcial se iba a un 11-0 y la ventaja cacereña aumentaba hasta los ocho puntos (37-29).

Pero casi sin querer, como hacen los equipos más ganadores, Valladolid fue recortando poco a poco la diferencia que Cáceres se resistía a entregar, cerrando el rebote bajo su canasta casi por completo, pero que se acabó extinguiendo a dos y medio del descanso (43-44) de la mano de un espléndido Isaac Haney. Aun así resistió el Cáceres el primer envite con Kalinicenko inmaculado al aprovechar el bonus.

Tras el paso por vestuarios, intercambio de aciertos y, sobre todo, de errores que mantenían el marcador igualado por defecto, aunque con el Cáceres en pequeñas ventajas con peores porcentajes para todos. Ninguno conseguía rebotear en ataque, por lo que el tiempo iba pasando sin variaciones en una situación que no parecía mala opción para los de casa. Lance-Amir Paul le metía algo de pimienta con acciones explosivas que sacaron puntos, faltas y aplausos.

Ya en el último cuarto, era el Cáceres el que pasito a pasito iba mejorando su renta, que se situaba en los nueve puntos (76-67) a falta de ocho por jugar, y con la ilusionante sensación de que se estaba, como mínimo, a la altura del líder, del que se esperaba un último arreón, pero que no conseguía bajar la diferencia de entre 5 y 8 puntos.

Se acercaba el líder, triple de Palazuelos. Se volvía a acercar, canasta de Kalinicenko… y así pasando por todos para llegar al tramo final sin apuros para conseguir una victoria coral ante el líder y dedicársela a Chipi.