El innovador sistema de ajuste de presión de neumáticos en marcha de Gravaa, utilizado por el Visma en competición y clave en victorias como Roubaix, ha sido prohibido por la UCI tras la quiebra de la empresa, desatando un conflicto sobre tecnología, regulación y equidad en el pelotón.

Una de las innovaciones más llamativas de los últimos años en carretera ha terminado fuera de competición

Lo que empezó como una de las soluciones tecnológicas más prometedoras para las clásicas sobre adoquín ha terminado convertido en uno de los casos más controvertidos recientes entre equipos y reguladores. El sistema de ajuste de presión de neumáticos en marcha desarrollado por Gravaa ha pasado en apenas tres años de innovación revolucionaria a tecnología prohibida por la UCI justo antes de la París-Roubaix 2026.

Continúa tras los patrocinadores

Un sistema con lógica total para el pavé

El sistema permitía adaptar la presión de las cubiertas en tiempo real según el terreno

Gravaa irrumpió en el pelotón con una propuesta tan simple en concepto como compleja en ejecución: permitir al ciclista modificar la presión de sus neumáticos mientras pedalea. Su tecnología integraba una bomba en el buje, conectada a la válvula mediante un conducto, y controlada desde el manillar. El sistema KAPS generaba presión aprovechando la rotación de la rueda y permitía tanto inflar como desinflar en marcha.

En carreras como la París-Roubaix, donde se alternan sectores de adoquín extremadamente irregulares con tramos de asfalto rápido, la ventaja era evidente. Presiones más bajas para ganar tracción y confort en el pavé y presiones más altas para maximizar eficiencia en carretera.

Paris Roubaix, la carrera donde el sistema tenía más sentido

Visma lo adopta… y gana con ello

El sistema no solo se probó, también ganó en el máximo nivel

El equipo Team Visma | Lease a Bike fue el gran impulsor del sistema en competición. Empezaron a utilizarlo en 2023 y lo desarrollaron de forma intensiva durante dos temporadas, afinándolo para su uso real en carrera.

Los resultados no tardaron en llegar. En 2025, Pauline Ferrand-Prévot ganó la París-Roubaix Femmes utilizando esta tecnología, explotando precisamente su capacidad de adaptación al terreno. También se vio en otras victorias y actuaciones destacadas del equipo, consolidando la percepción de que podía marcar diferencias reales.

Pauline Ferrand Prevot

Un producto adelantado a su tiempo… pero sin mercado

Su alto precio y nicho de uso limitaron su viabilidad comercial

Sin embargo, fuera del ámbito profesional, la historia fue distinta. El sistema llegó al mercado con precios en torno a 3.200 libras (aproximadamente 3.700 €), integrado en ruedas completas, lo que lo situaba en un segmento extremadamente reducido.

A esto se sumaba su aplicación muy específica. Más allá de escenarios como Roubaix o ciertas pruebas de gravel, su utilidad práctica para el usuario medio era limitada. Esa combinación de precio elevado y mercado estrecho acabó pasando factura.

En enero de 2026, la empresa neerlandesa Gravaa se declaró en quiebra tras no lograr el volumen de pedidos necesario .

Gravaa KAPS

El equipo sigue apostando por él… incluso tras la quiebra

Visma continuó usándolo y entrenando con el sistema pensando en Roubaix

Lejos de abandonar el proyecto, Visma decidió seguir utilizándolo. Durante el invierno continuaron probando y evolucionando el sistema con la vista puesta en la París-Roubaix 2026.

De hecho, llegaron a competir con él en pruebas previas como el GP Denain, sin ningún tipo de restricción. Todo indicaba que volverían a emplearlo en el “Infierno del Norte”.

La UCI interviene a última hora

La prohibición llegó apenas dos semanas antes de Roubaix

La situación cambió de forma abrupta. A finales de marzo, el equipo recibió una comunicación de la Union Cycliste Internationale notificando que el sistema quedaba prohibido para la temporada 2026.

La decisión llegó sin aviso previo y a escasos días de una de las carreras donde más sentido tenía su uso. Desde el equipo, su responsable de rendimiento Mathieu Heijboer calificó la situación como “una verdadera pena” y dejó entrever que la decisión no era casual.

Gravaa KAPS

El conflicto: disponibilidad comercial vs ventaja competitiva

La UCI argumenta que no todos los equipos pueden acceder a la tecnología

El núcleo del conflicto está en la normativa sobre equipamiento. La UCI exige que las innovaciones utilizadas en competición estén disponibles comercialmente para todos los equipos.

Según el organismo, tras analizar la situación tras la quiebra de Gravaa, se concluyó que ya no era posible adquirir el sistema, lo que generaba una desigualdad tecnológica significativa. Especialmente en una carrera como Roubaix, donde su impacto podía ser determinante.

La UCI defendió que debía preservar “el más alto estándar de equidad”, evitando que un solo equipo dispusiera de una ventaja inaccesible para el resto.

La postura de Visma: una decisión difícil de entender

El equipo considera que el sistema seguía siendo accesible y cuestiona el momento de la decisión

Desde Visma, la interpretación es distinta. Argumentan que el sistema seguía pudiendo solicitarse y que no existe una norma clara sobre plazos de disponibilidad comercial.

Además, señalan el momento de la decisión como especialmente controvertido. Haber permitido su uso en carreras previas y prohibirlo justo antes de Roubaix refuerza su sensación de arbitrariedad.

El sistema Gravaa KAPS
Leon van Bon

Un caso que define el futuro de la innovación en ciclismo

El equilibrio entre innovación y regulación vuelve a estar en el centro del debate

El caso Gravaa deja varias conclusiones relevantes. Por un lado, confirma que existe margen para innovaciones que cambien de forma real el rendimiento en carrera. Por otro, evidencia que el modelo de adopción de nuevas tecnologías en ciclismo sigue condicionado por su viabilidad comercial y por el control regulatorio.

También abre la puerta a un debate más amplio: si el futuro de la transmisión, la aerodinámica o incluso la interacción con el terreno pasa por sistemas más complejos, el papel de la UCI como regulador será cada vez más determinante.

En este caso, una tecnología que había demostrado su eficacia y ya había ganado en el máximo nivel ha quedado fuera antes de consolidarse. No por falta de rendimiento, sino por no haber encontrado su espacio en el mercado.