Yasmina Praderas cuenta que ha tenido la suerte de criarse en un pueblo. Y ese lugar fue Montesusín, pedanía de Grañén, donde vivió una infancia marcada por la libertad, el tiempo en la calle y los juegos en grupo. Allí, sus recientes logros como técnico de sonido de grandes películas se han vivido como propios. Para sus vecinas y vecinos, la primera aragonesa nominada a los Premios Óscar es «una más», señalan. «Ha crecido aquí, corriendo y jugando por estas calles; aquí está su hogar», resumen.