La escultura del cangrejo resiste en secano, en la zona de restauración del Enclave de Agua, desde que fue retirada del río, a mediados de marzo, debido a los daños que sufrió en la última gran crecida del Duero por el tren de borrascas de febrero. Sufre importantes daños, como reconoce su autor, César Antón, puesto que se ha quedado sin pinza, casi sin cola y sus patas tampoco salieron ilesas.
«La pieza requiere muchos arreglos», señala Antón, quien será el encargado de repararla, previa presentación del presupuesto del proyecto de restauración al Ayuntamiento de la capital, que ya ha manifestado su decisión de volver a dejar la escultura dispuesta para regresar al río.

La intervención será ya integral, pues además de reponer la pieza perdidas y reparar cola y patas, habrá que darle otro revestimiento de fibra y pintura, pues se muestra bastante deteriorada. Una tarea que, calcula el escultor, supone un mes de trabajo, que podría empezar ya «antes del Catapán», pues hace apenas unos días presentó el presupuesto al Ayuntamiento, a la espera de la contestación y vía libre para comenzar.
El trabajo de restauración se llevaría a cabo en el lugar donde se encuentra ahora, con la colocación de unos andamios sería suficiente. El objetivo es que pueda estar terminada ya en verano, sobre todo teniendo en cuenta que el festival Enclave de Agua se celebrará en esa misma ubicación del 23 al 25 de julio. Si por lo que fuera no se llegara a esa fecha, Antón ve factible su traslado a otro espacio en la ribera donde concluir la tarea.
Lo que desde luego está claro es que la ubicación, junto a la maltrecha pasarela, también retirada, del Soto Playa, no será la misma una vez restaurado. «En el mismo sitio no puede estar otra vez», asegura Antón, a tenor de las últimas experiencias, en las que la escultura se ha visto sometida a los vaivenes de las crecidas, con pésimos resultados, tanto en la DANA de octubre de 2024 como en el tren de borrascas de febrero de 2026.
La alternativa pensada es el cauce artificial frente al Soto Playa, un emplazamiento también dentro del agua pero sin peligro de que futuras avenidas le puedan afectar. Lo que se ha descartado es sacarlo del río, pues el objetivo es que continúe flotando.
El autor reconoce que cuando se eligió el lugar donde ha estado estos cuatro años, junto a la pasarela del Duero, no pensaban que le iban a afectar tanto las crecidas sufridas. «La cercanía a los árboles y a la pasarela supone un peligro tanto para la escultura como para la pasarela», explica Antón, quien confiesa sentirse sorprendido por las peripecias por las que ha pasado el cangrejo.
«Es una pieza acorazada, muy resistente, que aguantó los primeros empentones del río, ha estado allí estos años, pero las últimas crecidas han sido muy fuertes», afirma el escultor, considerando que una nueva ubicación será beneficiosa para la pieza.
Se trata de una escultura de 900 kilos, creada en el Simposio de Escultura de septiembre de 2021, con estructura metálica, talla de poliestireno y sucesivas capas de yeso, pintura y fibra de vidrio, «seis capas de resina y fibra», detalla el autor, para exponer la fortaleza de su obra, a la que las duras inclemencias del tiempo han llevado a dique seco.