Es un Harrison Ford íntimo y reflexivo el que ha hablado con el podcast de The Hollywood Reporter, Awards Chatter. Además de hablar del éxito de la serie de Apple TV** Shrinking**, recientemente confirmada para una cuarta temporada y en la que también actúa Michael J. Fox, la estrella rememoró su juventud y recordó cuando, siendo estudiante universitario, sufrió problemas de salud mental, que superó gracias a un curso de arte dramático.

Harrison Ford asistió al Ripon College de Wisconsin, pero a diferencia de muchos estudiantes, aquellos años no fueron despreocupados para él. Ni mucho menos. «Me levantaba de mi cama individual, iba al teléfono, pedía una pizza, volvía a la cama y esperaba a que llegara. Me la comía, tiraba los envoltorios a un rincón y me volvía a dormir», explica, hablando abiertamente de la depresión. «Tenía una habitación individual y tenía que asistir a clase, pero rara vez salía, y en las contadas ocasiones en que iba a clase, solía tocar la puerta desde fuera del edificio, darme la vuelta y volver. Estaba más que deprimida. Estaba enfermo social y psicológicamente».

Una condición que, al impedirle estudiar con tranquilidad, empeoró su nota media. Sin embargo, esto no le hundió sino que, al contrario, fue la espoleta involuntaria que le llevó a superar aquel mal momento. En un intento de mejorar su media universitaria, Ford se matriculó en un curso llamado simplemente «teatro», del que sabía poco o nada, salvo que incluiría la lectura y el análisis de obras. En su apuro, no había leído que los estudiantes tendrían que tomar parte activa en las obras, e incluso esto podría decirse que fue una suerte ya que, según admitió, al no haberlo hecho nunca antes, podría no haberse lanzado.

Afortunadamente, lo hizo y descubrió que «los que yo consideraba simples empollones y marginados como yo eran en realidad algunas de las personas más interesantes que conocía. Hacían algo que yo realmente no entendía, contaban historias sobre la vida y algunos de ellos eran excepcionales a la hora de comprender el comportamiento humano».

Aquella experiencia fue una electrocución para Ford, que le permitió salir de la depresión y encontrar el camino de la felicidad: «Simplemente encontré mi lugar entre los contadores de historias y cambió mi mundo y mi vida».

Tras sus primeras audiciones, comedias, algunos encuentros fortuitos y una carrera estelar que le llevó a protagonizar películas legendarias que han recaudado más de 10.000 millones de dólares en todo el mundo. Entre ellas El fugitivo, La guerra de las galaxias, Blade Runner, Indiana Jones, por citar algunas, a las que se han sumado en los últimos años series de televisión como Encogidos, que el año pasado, a sus 82 años, le valió la primera nominación al Emmy de su carrera.