El príncipe Harry y Meghan Markle han acudido a la fiesta organizada por el consejero delegado de Netflix, Ted Sarandos, y su esposa, Nicole Avant, … en Montecito. Un exclusivo evento privado en el que han coincidido con otras estrellas como Katy Perry y su novio, Justin Trudeau, Orlando Bloom o Carey Mulligan y en la que han escenificado la buena relación con el directivo de la plataforma, desmintiendo cualquier especulación de distanciamiento entre ellos. Una exposición pública que ha coincidido con una mala noticia para el hermano del príncipe Guillermo, que ha sido demandado por difamación.
Fue a finales del pasado marzo cuando Sentebale, la ONG que fundó en África junto al príncipe Seeiso de Lesoto en honor a la princesa Diana, llevó al hijo de Carlos III a los tribunales junto a Mark Dyer, íntimo amigo del duque de Sussex y fideicomisario de la entidad benéfica.
En marzo del año pasado, tanto el príncipe Harry como el príncipe Seeiso de Lesoto renunciaron al patronazgo de la organización después de una agria polémica con su presidenta, Sophie Chandauka, quien aseguró que el marido de Meghan había iniciado una campaña de «acoso e intimidación a gran escala». Aquel enfrentamiento provocó la apertura de una investigación por parte de la Comisión de Beneficencia de Inglaterra y Gales (Charity Commission) que determinó que no había irregularidades por ninguna de las dos partes, aunque sí reprochó a todos que la disputa interna sobre la gobernanza y estrategia de recaudación hubiera salido a la luz pública, dañando su imagen.
La querella por difamación, presentada en el Tribunal Superior, sostiene que los denunciados impulsaron «una campaña mediática adversa coordinada, llevada a cabo desde el 25 de marzo de 2025, que ha causado interrupciones operativas y daños a la reputación de la organización benéfica, su liderazgo y sus socios estratégicos», según ha desvelado ‘The Guardian’. Sentebale habla de «narrativas falsas» que habrían provocado graves daños a su reputación deteriorando las relaciones con colaboradores clave para la organización.
Por su parte, los denunciados han negado todas las acusaciones que consideran «ofensivas y perjudiciales». El príncipe Harry no tiene intención alguna de regresar a la entidad benéfica mientras Chandauka continúe al frente y lamenta que se estén iniciando acciones legales contra aquellos que impulsaron y respaldaron la organización durante casi dos décadas.