Las letras dijeron este lunes adiós a uno de los grandes. El escritor británico Ian Watson fallecía en Gijón a los 82 años, ciudad … en la que residía desde 2011 y donde formaba parte de una intensa vida cultural junto a su mujer, la también escritora y traductora Cristina Macía. Fue autor de decenas de obras maestras de la ciencia ficción desde que publicase en 1973 ‘The Embedding (Empotrados)’, ópera prima que le valió el John W. Campbell Memorial Award y el Prix Apollo, y dos años más tarde repitiese con ‘The Jonah Kit (El modelo Jonás)’, con el que ganó el British Science Fiction Association Award y el Orbit Award. Gran Maestro de la European Science Fiction Society, Watson deja para la historia, además de sus novelas, varios libros de relatos y de poesía.
Entre 1990 y 1991, trabajó a tiempo completo con Stanley Kubrick en el guion de la película ‘Inteligencia Artificial’, dirigida tras la muerte de Kubrick por Steven Spielberg y estrenada finalmente en el año 2001. Publicó su primer libro de poesía ‘The Lexicographer’s Love Song’ ese mismo año, un volumen que incluía el poema ‘True Love’, ganador del Premio Rhysling 2002 de la Science Fiction Poetry Association. Su colección de relatos ‘The Great Escape’ (Golden Gryphon Press, 2002) fue elegida por ‘The Washington Post’ como uno de los mejores libros de ciencia ficción y fantasía del año.
Acudió a la Semana Negra de Gijón por primera vez en 2001 y tras volver a visitarla en 2010, decidió trasladarse a la ciudad junto a la traductora y escritora Cristina Macía, con quien se casó en enero de 2013. El primero de sus libros juntos, ‘Recetas con nombre’, llegaría en 2012, y más tarde fundarían la editorial digital Palabaristas Press. El director de la Semana Negra, Miguel Barrero, expresaba ayer su dolor por tener que despedir a «uno de los nombres imprescindibles de la literatura de ciencia ficción», que, además, «cuando la Semana Negra corrió riesgo, él estuvo muy activo en su defensa», recordó. «Lamentamos su pérdida como lectores, compañeros y amigos».
Invitado al Celsius por primera vez en 2012, formó parte del festival en todas las ediciones sucesivas y sin duda estará también en la de 2026. «Será de alguna manera divertida, enloquecida y extraña, que es lo que él habría querido», adelantó Jorge Iván Argiz, su codirector, que expresó que «más que un habitual, Watson era parte del Celsius». «Una de las cosas más bonitas es cuando lo extraordinario se convierte en algo común. A veces nos teníamos que parar a recordar que estaba aquí».
El PSOE de Gijón lo recordó por «su obra y su mirada única, especialmente en la ciencia ficción». Y el escritor y filósofo Eduardo Infante, gran amigo del autor, desveló que le había dejado asomarse a lo último en lo que estaba trabajando, un texto «sobre Nietzsche en Turín». «Gran escritor y, sobre todo, un gran lector», lo define como un hombre «con una grandísima imaginación, lleno de alegría y de vida hasta el último día», concluyó.
Su despedida oficial será esta tarde, a las 20 horas, en el Tanatorio de Cabueñes, donde desea que se le diga adiós con literatura: «Por expreso deseo del finado, no compren flores, compren libros», reza en su esquela su última voluntad.