Han pasado casi diez meses y los peores presagios, aunque también los más certeros, parece que se han acabado confirmando: Orlinda Marín murió cerca y poco después de desaparecer del aeropuerto de Barajas, donde se encontraba haciendo escala con su padre, de 83 años, … esperando su avión hacia Cali (Colombia), su lugar de residencia, tras pasar unos días en Ibiza.

El cadáver de una mujer ha sido hallado junto a un peaje de la Radial 2 (Madrid-Barcelona); se encontraba en un estado avanzadísimo de descomposición, pero tenía elementos de la infortunada. Los agentes del Grupo XII de la Brigada de Policía Judicial de Madrid está solo a la espera del cotejo de ADN para confirmar su identidad. La familia está avisada.

La mujer, de 60 años, padecía una demencia muy avanzada. Desde la Policía Nacional y la agregaduría de la embajada de su país realizaron batidas por kilómetros a la redonda. Usaron como referencia, entre otras cosas, las imágenes de las cámaras de fuera del aeródromo, donde se la veía vagando por la carretera, en plena ola de calor.

Hasta que hace dos semanas, los servicios de limpieza de la empresa de carreteras hallaron el cuerpo entre unos arbustos. Es una de las zonas donde peinaron con perros especialistas y drones durante las búsquedas. No presenta signos de violencia, por lo que se trata de una muerte natural, probablemente por deshidratación. Hacía temperaturas de 40 grados en esos primeros compases de verano de 2025, aquel 22 de junio.

ABC ya informaba el pasado mes de octubre de que los agentes apuntaban a que «no existen terceras personas» en el caso; no es tanto que la víctima se fuera por su propia voluntad (su enfermedad la anula), pero sí que no es víctima de ningún secuestro ni detención ilegal. «Salió desde el aeropuerto hacia Alcobendas [de hecho, hay cámaras que captaron cómo deambulaba despistada por el arcén]. Lo más probable es que caminara mucho, pues los médicos especialistas que hemos consultado han explicado que alguien con alzhéimer o una patología similar puede transitar hasta 30 kilómetros en un día casi sin darse cuenta», indicaban nuestros informantes. La zona está llena de senderos.

Las cámaras la captaron saliendo de la infraestructura a las 9.05 de esa mañana; sobre las 9.50 se la vio, a través de la videovigilancia de una gasolinera; y, a las 10.35, pasando por la carretera de Barajas a Alcobendas, a la altura del club de pádel y tenis El Estudiante, en el kilómetro 4. La familia, especialmente su hijo, Juan David, vivían en un hito. Él vino de Colombia con su mujer y ha peinado cielo y tierra con coches de alquiler, sin ningún resultado.

Orlinda Marín Trujillo medía 1,55, era de complexión delgada, pelo castaño y corto. Vestía un pantalón negro holgado y una camisa blanca de verano. Iba indocumentada y necesitaba su medicación indispensablemente.