El Casademont por fin ha elevado sus prestaciones. En sus dos últimos compromisos por fin fue un bloque competitivo, solidario, intenso y solvente, convencido de sus fuerzas. Su mejoría no le alcanzó para doblegar al Barcelona (86-92), el pasado 5 de abril, pero sí para tumbar al Lleida (107-91), seis días más tarde, tras completar una convincente actuación en el pabellón Príncipe Felipe.