Canarias se ha marcado un objetivo claro en la lucha contra el VIH: reducir los nuevos diagnósticos por debajo de los 200 casos anuales. … Para lograrlo, el sistema sanitario suma ahora una nueva herramienta: la profilaxis preexposición (PrEP) inyectable, un tratamiento que se administra cada dos meses y que ya está financiado por la sanidad pública en España.

El fármaco, comercializado como Apretude, convierte a España en el primer país en incorporar esta opción dentro de su estrategia preventiva frente al VIH.

«Es un adelanto bastante importante y una pieza clave para intentar controlar la aparición de nuevos casos de VIH», explica Guillermo Pérez, técnico del Servicio de Epidemiología de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias.

Una alternativa para quienes no pueden seguir la PrEP oral

La nueva PrEP inyectable no sustituye al tratamiento oral, pero ofrece una alternativa a personas con dificultades para mantener la adherencia diaria. Está especialmente indicada para personas con alta movilidad, pacientes con problemas de salud mental graves y usuarios con consumo problemático de drogas en contextos de riesgo. «No es una primera opción para todos, sino para quienes no pueden cumplir correctamente el tratamiento oral», aclara Pérez.

Aunque su coste es mayor –en torno a 4.000 euros anuales–, desde Salud Pública subrayan que es una medida coste-efectiva, ya que evita infecciones que requieren un gasto mucho más elevado.

El gran desafío: el diagnóstico tardío

Los últimos datos apuntan a una evolución positiva respecto a la transmisión del VIH. En 2024 se notificaron 242 nuevos casos de VIH en Canarias, mientras que en 2025, aún con cifras provisionales, se estima un descenso de entre el 15% y el 20%. «A falta de depurar los datos con las personas estudiadas a final de año, podríamos estar en torno a los 200 nuevos casos en 2025. El objetivo es no llegar a esa cifra», señala el especialista.

Al cierre de 2025, unas 1.500 personas estaban en programas de PrEP en el archipiélago, una cifra que las autoridades sanitarias quieren seguir ampliando como estrategia clave de prevención.

Pese a los avances, el diagnóstico tardío sigue siendo una asignatura pendiente. En Canarias, cerca del 50% de los casos se detectan cuando la infección lleva años evolucionando. «Casi uno de cada dos diagnósticos se hace de forma tardía, y ese es un aspecto fundamental a mejorar», advierte.

Prevención combinada: más allá del tratamiento

Para combatirlo, se necesita reforzar el acceso a pruebas diagnósticas, mejorar la educación afectivo-sexual y eliminar barreras sociales que dificultan el cribado.

La PrEP no se limita al uso de fármacos, sino que forma parte de una estrategia de salud pública. Según Pérez, «no solo consiste en utilizar un tratamiento antirretroviral, sino que va aparejado a otras estrategias», entre ellas la formación en educación afectivo-sexual y la promoción de medidas preventivas como el uso correcto del preservativo. Además, el programa incluye un seguimiento clínico de los pacientes. «Las personas que están en PrEP se someten a analíticas cada tres meses para el despistaje de VIH y otras infecciones de transmisión sexual», detalla Pérez. Este control periódico resulta especialmente relevante al tratarse de población con mayor riesgo de exposición.

El especialista subraya que las revisiones permiten detectar de forma precoz infecciones o fallos en el tratamiento, aunque sean poco frecuentes.

El desconocimiento y la vergüenza, barreras para la detección temprana

El cribado es la herramienta más útil para la detección precoz del VIH. Sin embargo, buena parte de las personas en riesgo de contraer la infección no son conscientes de su utilidad o eluden recurrir a esta prueba. «Hay que eliminar las barreras sociales logísticas o ideológicas que pueden hacer que una persona no solicite hacerse pruebas de cribado», señala el médico Guillermo Pérez.

En su opinión, es necesario facilitar el acceso a las pruebas diagnósticas informando a la población sobre las infecciones de transmisión sexual y la existencia de recursos para detectarlas.