A los médicos les resulta difícil distinguir la demencia con cuerpos de Lewy en su fase inicial de la enfermedad de Parkinson. Ambas afecciones neurológicas comparten muchos síntomas, como alteraciones en el movimiento, y esto conlleva que, con frecuencia, se diagnostiquen erróneamente en sus etapas iniciales. En este contexto, una nueva investigación de la Universidad de Waterloo sugiere que cuantificar el comportamiento al caminar podría ser una forma útil de diferenciar estas enfermedades. 

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El estudio ha revelado que las personas con demencia con cuerpos de Lewy en etapa temprana caminan más despacio, dan pasos más cortos y tienen un ritmo de marcha más lento que las personas con enfermedad de Parkinson en etapa temprana. Estas diferencias fueron más pronunciadas cuando los participantes caminaban mientras realizaban una segunda tarea, como contar hacia atrás. 

“Comparamos los patrones de marcha entre personas con demencia con cuerpos de Lewy en etapa temprana y personas con enfermedad de Parkinson en etapa temprana para determinar si el comportamiento al caminar podría ayudar a distinguir ambas afecciones, y descubrimos que sí”, ha afirmado la Dra. Kaylena Ehgoetz Martens, profesora del Departamento de Kinesiología y Ciencias de la Salud de Waterloo y autora principal del estudio. “Los hallazgos resaltan el potencial de medir el movimiento de manera más detallada, lo que podría abordar un problema clínico importante. Dado que ambas enfermedades presentan un aspecto similar en sus etapas iniciales, los pacientes pueden recibir un diagnóstico erróneo, lo que afecta las decisiones de tratamiento, la planificación de la atención y las expectativas de los pacientes y sus familias”. 

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Las evaluaciones de la marcha, sencillas pero cuantitativas, podrían ayudar a los médicos a diagnosticar a los pacientes con mayor precisión y en una etapa más temprana. Un diagnóstico precoz podría permitir una intervención más temprana, un manejo de los síntomas más específico y una orientación más clara para los cuidadores. 

Si bien los investigadores esperaban observar diferencias entre los grupos, un resultado ha destacado por encima de los demás.  “Caminar sin la interferencia de una tarea secundaria fue menos eficaz para identificar diferencias que caminar mientras se realizaban varias tareas a la vez”, ha explicado Ehgoetz Martens. “Pedir a los participantes que caminaran mientras contaban hacia atrás reveló cambios que no eran tan evidentes durante la caminata normal”. 

“El objetivo es identificar a las personas antes, intervenir precozmente y mejorar su calidad de vida antes de que los síntomas se agraven”. 

Los resultados ponen de manifiesto la importancia de la carga cognitiva para distinguir enfermedades neurológicas que, de otro modo, podrían parecer similares. Este trabajo refleja el enfoque de la Universidad de Waterloo en el ámbito de la salud y el futuro, que reúne a investigadores de las áreas de la salud, la ingeniería y la ciencia de datos para desarrollar enfoques prácticos y tecnológicos que mejoren la atención médica. Al transformar los movimientos cotidianos en información clínica relevante, la investigación destaca cómo las herramientas accesibles pueden contribuir a un diagnóstico más equitativo y preciso. 

Los investigadores planean ampliar su enfoque a otras afecciones y a personas en las primeras etapas preclínicas de la enfermedad, incluidas aquellas que se sabe que tienen un mayor riesgo. 

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