‘O mio babbino caro’, de Puccini, en la sedosa voz de la soprano montisonense María Eugenia Boix podría ser la metáfora del estado de salud de la música aragonesa que este sábado se vio reconocida en la XXVII edición de sus premios que convoca Aragón Musical. El aria sonó en un abarrotado Auditorio San Francisco de Monzón que vio actuar a una precoz cantante, hoy profesora del Conservatorio Profesional Miguel Fleta y referente del canto lírico aragonés. Boix fue una de las veinte nominadas, y se llevó el premio a la trayectoria por las dos décadas paseando el nombre de Aragón por el mundo.