La Ebro Gold Ride 2026 ha reunido hoy a 550 ciclistas en Miranda de Ebro. La organización estima que el evento generará un impacto económico estimado superior a los 150.000 euros, lo que posiciona a esta marcha como una de las actividades lúdico-deportivas con mayor capacidad de atracción turística del calendario local.

El trazado, de aproximadamente 140 kilómetros y más de 2.200 metros de desnivel positivo, ha vuelto a destacar por su carácter «rompepiernas», inspirado en las clásicas ardenas belgas. Los ciclistas han atravesado enclaves como San Juan del Monte, Valdegovía, Salinas de Añana y diversas localidades del entorno, enlazando hasta 12 cotas y carreteras sinuosas muy valoradas por el cicloturismo nacional.

El 90% de los participantes procede de fuera de Miranda, con presencia destacada de ciclistas de Burgos, Bizkaia, Álava, Gipuzkoa, La Rioja, Cantabria y Madrid, además de corredores llegados desde Navarra, Zaragoza, Cáceres, Valladolid y Barcelona. Con cerca de 250 pernoctaciones, lo que generará actividad directa en hoteles, restaurantes, comercio local y servicios. A ello se suma el presupuesto propio del evento, cercano a los 50.000 euros, invertido mayoritariamente en proveedores locales.

Además, la marcha refuerza la posición de Miranda de Ebro como enclave estratégico para el cicloturismo, un territorio con potencial para rutas durante todo el año y con una afición local que mantiene vivo el deporte más allá de las grandes citas. 

Prácticamente sin descanso, el Club Ciclista Stagiaires trabaja ya en la celebración, el próximo 3 de octubre, de La Ermitaña, una marcha gravel que ya tiene abiertas sus inscripciones y que aspira a reunir a 350 ciclistas.