Iratxe Salcedo es la jefa de servicio de Pediatría en la dirección general de Osakidetza, un equipo que acaba de presentar HaurSare, una red para … atender a niños con patologías crónicas graves y necesidad de cuidados paliativos. Salcedo ha ejercido durante muchos años como pediatra rural en Rioja Alavesa y fue una de las impulsoras hace más de diez años de un videojuego que ahora se emplea en numerosas consultas para abordar la obesidad infantil. Esta experta aborda junto a EL CORREO los problemas de salud de los niños vascos.
– ¿De todas las patologías que ven en consulta cuáles les dan más trabajo?
– Hace 20 años teníamos otro tipo de patologías. Veíamos más meningitis, neumonías muy agresivas, infecciones severas… Esas enfermedades han disminuido gracias a la gran cobertura vacunal, a la mayor capacitación de los profesionales, a los avances tecnológicos y al Programa de Salud Infantil. Ahora tenemos más patología crónica, tanto compleja como simple. Entre estas últimas están el asma, la obesidad, las alergias… Nos preocupan también mucho los trastornos emocionales y la problemática social que impacta en patología en los chavales.
– ¿A qué se refiere?
– A cuestiones relacionadas con la violencia y las enfermedades de transmisión sexual. Los pediatras atendemos en consulta a niños y adolescentes de hasta 14 años y cada vez tratamos más este tipo de casos. Hay más abusos sexuales, más bullying y más violencia contra la infancia de la que creemos. Es algo real.
– ¿A qué atribuye este aumento de casos de infecciones de transmisión sexual en adolescentes menores de 14 años?
– Uno de los motivos es el inicio precoz de las relaciones sexuales. Fruto de ello tienen un menor grado de madurez respecto al uso de medidas de protección. A esto se suma la pérdida de sensación de riesgo. Sí tienen miedo a un embarazo pero no a las infecciones de transmisión sexual. Tienen también más contactos sexuales, cada vez más. Las redes sociales y aplicaciones de citas incitan a ello.
– La Asociación Española de Pediatría propone facilitar el acceso gratuito a los preservativos para los adolescentes. ¿Qué le parece esta propuesta?
– Está bien pero se queda escasa. Sobre todo hay que concienciar y romper los mitos por los que los chavales usan cada vez menos los preservativos. Se suelen hacer campañas en veranos porque sabemos que es una época en la que se da un pico de casos. Llegar a este colectivo es un reto para nosotros, pero tenemos que trabajar en ello para revertir esta tendencia y concienciar a esta parte de la sociedad.
– Hablaba antes de que les preocupan también mucho los trastornos emocionales.
– La salud mental en la infancia es algo que tenemos que trabajar de forma prioritaria. Debemos garantizar que los niños lleguen a la etapa adulta con su máximo de salud física y psicológica para afrontar la vida. En el ámbito de la salud mental debemos diferenciar entre lo que es patología mental y lo que son emociones derivadas de las dificultades cotidianas de la vida. Sí se ha dado un incremento de patología mental en la infancia y adolescencia, pero se ven muchos más casos relacionados con la manera de afrontar las complicaciones de la vida.
– Están ultimando la segunda edición del Programa de Salud Infantil de Osakidetza. ¿Qué es este documento y en qué va a incidir?
– Estos planes nos sirven para revisar todo lo que hacemos en nuestras consultas. Somos sensibles a los cambios y necesidades de la sociedad. Una de las áreas prioritarias que se han incluido porque se necesitaban trabajar es el tsunami de las pantallas en la infancia. En las consultas vamos a realizar una detección precoz para identificar si esos niños realizan un uso excesivo de estos dispositivos e, incluso, prescribir cómo realizar una buena utilización.
– ¿Cómo afectan las pantallas a los niños?
– Una de las modalidades de aprendizaje y desarrollo de los niños es el juego y la interacción social. Las pantallas usadas de manera precoz en la infancia limitan esa interacción social hasta con sus propios padres. Es algo que estamos viendo. Eso tiene un impacto en los cerebros en crecimiento de los niños y en su desarrollo psicomotor. El cerebro no se desarrolla igual. Es algo que nos preocupa muchísimo.
– ¿Qué aspectos diferentes notan en el cerebro de esos niños?
– Percibimos dificultades en la sociabilización o retrasos en el habla. Son cuestiones reversibles, pero para ello es necesario la estimulación y el juego con otros niños. Me da pena pensar que llegamos a un punto en la sociedad en la que los pediatras tengamos que prescribir juego físico para los niños. Espero que no lleguemos a ese nivel. Las pantallas no son el demonio y tienen un campo donde potencian muchas cosas, pero en la primera infancia y en la infancia sin control son altamente dañinas.
– Usted ha dedicado parte de su carrera a abordar la obesidad infantil, con el desarrollo de un videojuego que ha recibido varios premios, ‘El viaje de Mangols’. ¿Qué novedades incluyen en su abordaje?
– La obesidad es una cuestión que nos preocupa. Es una de las patologías crónicas más frecuentes en la infancia. Siempre hemos trabajado en la promoción de buenos hábitos. La novedad ahora es que vamos a incluir un cribado basado en parámetros antropométricos que nos va a permitir conocer el riesgo vascular de ese niño con exceso de peso e intensificar el trabajo con las familias.
– ¿Se dan ese tipo de enfermedades en la infancia?
– Cada vez vemos más casos de diabetes de tipo 2 y de hígados grasos no alcohólicos en niños provocados por la obesidad y la grasa visceral.
– ¿Hay muchos niños obesos en Euskadi?
– El exceso de peso y la obesidad afectan al 36,7% de la población infantil en Euskadi, según la última edición del estudio ALADINO. Son datos alarmantes porque la obesidad infantil no ha hecho otra cosa que aumentar en las últimas tres décadas. Es una cuestión que tiene un impacto brutal en la salud de estos niños, tanto ahora como cuando lleguen a la edad adulta.
–La clave es llevar una dieta equilibrada, ¿no?
– El problema es mucho más complejo. Todo el mundo pone el foco en la alimentación, pero también está la disminución de la actividad física diaria. Los niños de antes cogían el bocata y estaban toda la tarde jugando en la calle. La sociedad actual, en cambio, es altamente sedentaria.
– ¿Hay más obesos en clases sociales humildes?
– La obesidad afecta el doble en las clases más desfavorecidas. La propia industria alimentaria te lleva a comer alimentos no saludables. Son hipercalóricos y producen una gratificación inmediata por su palatabilidad fruto del contenido en azúcares y sal. Esto hace que atraigan constantemente porque su consumo y genera un pico de dopamina y activa unos circuitos cerebrales que son difíciles de romper.
– En el nuevo Programa de Salud Infantil se dedica un capitulo al buen trato. ¿A qué se refieren?
– Es una línea de trabajo que va encaminada a que los profesionales sanitarios identifiquemos de forma precoz dinámicas, conductas o hábitos que te hagan sospechar que en esa familia no hay un buen trato hacia la infancia. En la consulta detectas formas de relacionarse que son patológicas en esa familia. Además de dar la alerta si fuese necesario, se trata de que los profesionales dispongan de herramientas para reconducir esas dinámicas establecidas en las familias.
– ¿Puede concretar un poco más?
– Pongo varios ejemplos. La mayoría de las veces la que viene a la consulta es la ama. A veces vienen los dos, la amama y pocas veces el padre. Un signo de alarma es cuando en la consulta del pediatría viene siempre ama, aita y niño para cualquier cosa. Si la madre nunca viene sola es un signo de que en esa familia puede haber violencia. También hay que estar atentos para ver cómo se comunican entre ellos. Vemos niños que tratan de forma muy despótica y tiránica a sus madres. A veces son patrones aprendidos en casa. Eso te debe hacer pensar que en ese hogar puede haber violencia de género y los equipos debemos estar más atentos.
– ¿Cómo pueden ayudar los pediatras en estos casos?
– Ante la sospecha activamos el protocolo y vemos cómo evoluciona. Hay cosas que se pueden reconducir en la consulta. Con las situaciones graves no hay ninguna duda de que la protección del menor está por encima de todo y se denuncia.
– Hay pueblos como Derio u Orduña en los que sus vecinos denuncian que faltan pediatras. ¿Existe un problema?
– La asistencia pediátrica en Euskadi está absolutamente garantizada. Lo que sí que es cierto es que no hay pediatras en paro. Si uno coge vacaciones o está de baja sus pacientes son atendidos por su compañera del mismo centro o de un centro próximo. El déficit de profesionales en esta especialidad es histórico.
– Osakidetza tiene médicos de familia que ocupan puestos de pediatría. Hace un año había 28 profesionales en esta situación. ¿Atienden igual a los niños?
– Estos médicos de familia están formados en pediatría y siempre protegidos por un equipo pediátrico de referencia. Ahora ese número es menor gracias a los procesos selectivos que hay en marcha y que han permitido disminuir las plazas de pediatría vacantes.
– Acaban de presentar HaurSare, una red para atender a niños con patologías graves crónicas y necesidades paliativas. ¿A cuántos niños prevén tratar?
– Sobre un 6,7% de los niños que nacen en Euskadi (al año hay unos 13.000 nacimientos) son pacientes altamente complejos. Y de dentro de este grupo hay pequeños con patologías amenazantes para la vida que pueden fallecer en cualquier momento. Este colectivo ronda el 0,9% de todos los niños de Euskadi y necesitan cuidados complejos y seguimiento. La mayoría tienen patologías neurológicas. El resto lo componen pequeños con enfermedades cardiacas, sindrómicas, raras o con cáncer. HaurSare nace para garantizarles esos cuidados e interconectar el sistema para darles los cuidados que merecen.
– Está previsto que 35 profesionales, buena parte de ellas enfermeras pediátricas, formen esta red. ¿Cuándo va a empezar a funcionar?
– Se hará en diferentes fases, según se vayan incorporando las profesionales. Nosotros garantizaremos que tengan los conocimientos y la formación necesaria. Hemos de anticiparnos y garantizar una atención coordinada las 24 horas del día a estos pacientes que precisen paliativos, si es posible en su casa.
– ¿Hasta qué punto HaurSare nace tras la polémica de hace un año cuando el pediatra Jesús Etxaniz fue apercibido por emplear recursos públicos fuera de su horario de trabajo para atender a una niña que se moría en su casa?
– No te sabría contestar. Yo llevo tres años aquí y vine para impulsar este proyecto. Existía la reflexión sobre su necesidad ya antes. Esa necesidad sentida saltó a los medios. Hacia fuera puede parecer lo que comentas, pero dentro de Osakidetza los pediatras sentíamos que había que dar esa atención de otra manera y no depender de la voluntad de las personas. El sistema necesita una estructura y una forma de trabajar para dar la misma atención en toda Euskadi.