El Araski mantiene viva la esperanza de lograr la permanencia. De seguir un año entre las mejores. Es cierto que el hilo de oxígeno es … fino, muy fino, pero suficiente para llegar con vida a la última jornada. Las vitorianas siguen en la pelea de la salvación principalmente porque hicieron su parte del trabajo al imponerse al Baxi Ferrol en un estelar tercer cuarto y gracias a la puntería en los triples. Pero al igual que en el encuentro, su futuro también depende del acierto exterior. En concreto, del partido que jugará hoy el Joventut (13.00 horas, frente al Estepona), al que el Araski le tiene ganado el average. La batalla se reduce a dos, después de que el Cadí La Seu sellase ayer la permanencia tras imponerse (74-64) al Gernika.
El equipo de Made Urieta se jugará su futuro en la última jornada. Y estarán obligadas a sumar una victoria contra Estepona (sábado, 19.00 horas) y, de forma paralela, deberán esperar a que los resultados le sonrían. En caso de hacer de nuevo los deberes, lograrán la permanencia si el conjunto de Badalona pierde alguno de los dos partidos que le quedan. Aunque el futuro se fía sobre todo a lo que ocurra hoy, dado que en la última jornada el Joventut se mide al desahuciado Gran Canaria.
En este escenario, es inevitable no echar la vista atrás y buscar a lo largo de la temporada esa victoria que hubiese evitado llegar a esta situación tan límite. Ese fatídico mes de diciembre en el que las vitorianas cerraron el año con cinco derrotas seguidas. Dolió especialmente el tropiezo ante Estudiantes por un solo punto (75-76). El cambio de año parecía ser un borrón y cuenta nueva. El equipo se impuso a IDK Gipuzkoa (50-55). Un espejismo en mitad de ese desierto. De nuevo cinco derrotas que llenaron de socavones el camino. De ahí hasta el final de temporada, las verdes convivieron en el alambre del abismo con cruce de victorias y derrotas. El equipo no consiguió cambiar la dinámica, lo que derivó en el escenario crítico.
El partido era una final. Y las jugadoras de Made Urieta lo afrontaron como tal desde el salto inicial. Golpearon con todas las herramientas a las gallegas. En una mano, los triples (4) y acierto en los tiros de dos como martillo. Y en la otra, los tapones (4) y la insistente presión que permitió recuperar varias posesiones. La puesta en escena se tradujo en ese 20-13 en el ecuador del cuarto. La renta en el marcador era el fiel reflejo de un equipo cargado de confianza. Las gallegas consiguieron estar vivas gracias a una intratable Joiner.
Los ocho minutos mágicos
Jugó 17 minutos en la primera parte. Anotó 19 puntos. Y acertó en cuatro triples. Su magistral actuación fue la que mantuvo al Baxi Ferrol en el partido, que aprovechó también la desconexión del Araski para ponerse a falta de dos minutos del descanso (35-37) por primera vez por delante en el marcador. El temor de la derrota sobrevoló el pabellón. Fue el electrosock que necesitaba el equipo. Siete puntos seguidos, impulsados por una Dembele omnipresente, impulsaron a las vitorianas.
Si al comienzo del partido lo que funcionó fueron los triples, esa debía de ser la fórmula para lograr la victoria. Eso debió de pensar Made Urieta en el descanso, porque el equipo se abrazó a los tiros exteriores. La renta pasó a ser una brecha que las gallegas ya no consiguieron cerrar. Del 42-40 se pasó al 63-46. Esos ocho minutos son los que conservan las esperanzas de lograr la permanencia. 480 segundos de juego que mantienen el pulso a siete meses de trabajo en la pista. Las jugadoras se fundieron en un abrazo, conscientes de que han hecho la mitad del trabajo. Y con Mendizorroza, que sueña con otro año más en Primera.