Barcelona se ha convertido este sábado en el búnker del «progresismo» internacional. Bajo el amparo de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, Pedro Sánchez ha vuelto a recurrir a su habitual retórica de confrontación para señalar a quienes, según su visión, «impugnan las reglas». En un discurso cargado de victimismo y tintes autoritarios, el jefe del Ejecutivo ha hecho un llamamiento a la «acción» para evitar que las democracias «se vacíen por dentro».
Lo más inquietante de su intervención ha sido la definición que ha dado de la facción que lidera. Sánchez ha presumido de encabezar un «grupo de países dispuesto a hacer lo que sea necesario para proteger y fortalecer el sistema democrático«. Una expresión, la de «hacer lo que sea necesario», que en boca del líder del PSOE despierta recelos ante la posibilidad de nuevas maniobras legislativas para controlar los contrapoderes del Estado.
Sánchez ha insistido en que la respuesta a las críticas no puede ser «meramente defensiva», sino que los progresistas deben «liderar» y «proponer».
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En este sentido, ha dejado claro que su agenda pasa por el control de la información, ya que ha urgido a adoptar medidas de «gobernanza digital» para combatir lo que él denomina desinformación, señalando directamente a los algoritmos que, según su criterio, premian el odio. También por el intervencionismo estatal, al vincular la salud democrática a la lucha contra la desigualdad, sugiriendo que la legitimidad del sistema depende de la redistribución del progreso bajo los parámetros de su Gobierno. Y por un reformismo en la ONU, porque ha aprovechado el foro para insistir en su cuota de género internacional, exigiendo que una mujer releve a António Guterres.
Sánchez ha abandonado cualquier tono institucional para adoptar uno de agitación política, pidiendo a sus aliados «bajar de la ventana a la calle» para actuar frente a lo que considera una «peligrosa normalización del uso de la fuerza» y ataques externos. «Es el momento de hacer frente al miedo con más democracia y a la desigualdad con más justicia», ha sentenciado el presidente.